¡Bravo Corte Constitucional!

¡Bravo Corte Constitucional!

Acertó al rechazar la ponencia que pretendía limitar el acceso al aborto a partir de 24 semanas.

22 de octubre 2018 , 10:59 p.m.

Una vez más, la Corte Constitucional de la República de Colombia nos recuerda que, pese a tantos hechos que nos hacen pensar que vamos para atrás, ¡no señoras y señores!, vamos es para adelante en la defensa de los derechos humanos para mujeres y hombres. Había temores de retroceso por la presencia de pensamientos ultraconservadores en este máximo organismo, pero ahora celebramos que el fallo sobre el aborto mantuvo lo fijado en el 2006 y además reiteró la petición al Estado de trabajar para erradicar los obstáculos que se interponen a las mujeres que se acogen a lo prescrito sobre el IVE –Interrupción Voluntaria del Embarazo–. Que se haga realidad y se sancione drásticamente a quienes interpongan esos obstáculos.

¡Bravo, señores de la Corte; no pueden echar atrás las esperanzas de un país que los necesita para avanzar en su pensamiento; no pueden claudicar ante retrocesos tan absurdos como lo que acaba de decretar este gobierno con la dosis mínima para el uso del cannabis!

Colombia hace parte del cada vez mayor número de países que han aprobado el aborto. En esto vamos adelante de muchas naciones latinoamericanas que aún no han logrado entender que sobre la interrupción de un embarazo es la mujer, dueña de su cuerpo, de su vida, de su presente y su futuro, la que debe decidir. Ojalá quienes aún se oponen al aborto hubieran visto la dolorosa imagen que yo presencié esta semana en un programa de televisión donde madres brasileras, a quienes no se les permitió abortar cuando padecieron la epidemia del virus del Zika, expresaban el dolor por sus hijos con graves defectos congénitos. “Eso fue lo que me tocó”, decía alguna. ¿Cuál tocó? No tocó; ellas fueron víctimas de quienes alegaron desde los organismos de salud, o desde la ignorancia, que no debían abortar porque no se sabía exactamente qué iba a pasar con sus fetos.

Pues bien, ahora sí se sabe. Cito un informe de ‘The New York Times’. Es de 2017 con datos de la OMS: “Muchas familias pobres de Brasil enfrentan las secuelas del virus del Zika en sus bebés… Y para las familias con bebés afectados por esa enfermedad, los terribles efectos se están profundizando… cientos de familias luchan por darles a esos niños la mejor vida posible. Las relaciones familiares se trastocaron y muchas vidas quedaron destruidas”. En 2016, la misma fuente que cito había escrito lo siguiente: “…Pero la Organización Mundial de la Salud y los Centros para la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos han dicho en repetidas ocasiones que no van a recomendar a las mujeres que retrasen el embarazo. Ambas agencias han evitado directamente una cuestión mucho más controvertida: si las mujeres que saben que los fetos tienen malformaciones del virus deberían poder abortar”.

Es que en Brasil, en Colombia o dondequiera que se vaya, como lo ha dicho Profamilia en repetidas ocasiones, las mujeres más pobres y en condiciones de vulnerabilidad son las más afectadas por la negativa a abortos legales y seguros. Son ellas entonces las que arriesgan sus vidas y son sus hijos también los más afectados. Las mujeres de clase alta recurren con su dinero a sitios en donde se practican ‘abortos dignos’, mientras las de menos recursos, a quienes se les niega este derecho, recurren a procedimientos riesgosos.

La Corte Constitucional acertó una vez más al rechazar la ponencia que pretendía limitar el acceso al aborto a partir de 24 semanas de gestación porque en la práctica se sabe que esos abortos más tardíos ocurren precisamente en mujeres pobres y vulnerables que acuden a ejercer su derecho al IVE y se les dilata de mil maneras su decisión. Ellas no tienen dinero para ir a otro país a abortar, ni para pagar consultas privadas. Eso sí se llama fomentar la inequidad. Esa es una forma de violencia e injusticia estatal que va en contra de los compromisos internacionales firmados por Colombia para proteger la vida y la salud de la mujer.

A las mujeres, igual que a los hombres, la Constitución les respeta el libre desarrollo de su personalidad. La vida de ellas está por encima de cualquier consideración religiosa o científica, máxime cuando en ambos frentes hay posiciones no absolutas. Tener un hijo no es un mandato biológico, social o moral, y mucho menos cuando la salud física y mental de una mujer está en riesgo.

Como dice la periodista Jineth Bedoya: la paz no es solo lo firmado en Cuba, “la paz es también hablar de qué está pasando con los cuerpos de las mujeres”. Las noticias de cada día nos recuerdan que esta es la paz más urgente.

SONIA GÓMEZ

Sal de la rutina

Más de Sonia Gómez Gómez

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.