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Joséphine Baker, al Panteón de los ilustres

Joséphine Baker, al Panteón de los ilustres

Francia honra a la mujer que militó por la libertad, la unidad del género humano y la igualdad.

06 de diciembre 2021 , 08:00 p. m.

Al fin, después de una vida azarosa, divertida, generosa, dolorosa y comprometida, Joséphine Baker, la bailarina del Folies Bergére que paseaba por los Campos Elíseos con su leopardo, la cantante de jazz símbolo sexual de una época, miembro destacado de la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial y activista pro derechos civiles, reposa entre sus pares en el Pantéon francés.

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Sus restos se unen a los de Genevieve de Gaulle-Anthonioz y Germaine Tillion, activistas de la Resistencia capturadas e internadas en el Campo de Concentración de Ravensbrück. Al lado de Simone Veil, sobreviviente del holocausto internada a los 16 años en Auschwitz-Birkenau y Bergen-Belsen, y luchadora por los derechos de la mujer. Cerca de Zolá, Voltaire, Madame Curie, Victor Hugo y Jean Moulin.

Nacida en Saint Louis, Misuri, antes de cumplir los 10 años, Joséphine trabajaba como doméstica en casas de blancos ricos que le prohibían verlos a los ojos. Ocasionalmente bailaba en los teatros del segregado medio oeste estadounidense, donde sus padres actuaban.

A los 19 años, acosada por el racismo, Baker huyó a París en 1925, y cuenta que un hombre blanco le ayudó a bajar del tren y le sonrió. "Por primera vez –escribió– sentí que me veían como un ser humano, no como una negra".

De inmediato empezó a trabajar en La Revue Negre, un espectáculo cargado de estereotipos y prejuicios, pero donde ella era la protagonista idolatrada por su audiencia. En 1936 regresó a Estados Unidos, con la idea de replicar el éxito parisino en su patria. La gira fue una humillación constante. A la estrella del espectáculo le obligaban a entrar al teatro por la puerta de atrás.

A su regreso a París, en la víspera de la invasión Nazi, alternaba su trabajo artístico con visitas diarias a un albergue para mendigos donde se ocupaba haciendo camas, bañando ancianos y reanimando a los recién llegados.

Su condición de celebridad le permitía viajar por el mundo y atender a fiestas en embajadas europeas para recabar información que transportaba en su ropa interior.

Cuando sobreviene la ocupación nazi en 1940, Joséphine se convierte en espía para la Resistencia francesa. Su condición de celebridad le permitía viajar por el mundo y atender a fiestas en embajadas europeas para recabar información que transportaba en su ropa interior, arriesgando siempre una inspección inesperada de la Gestapo.

En 1941 viajó a Casablanca a organizar una red de colaboradores para distribuir pasaportes españoles a judíos europeos que buscaban escapar a América del Sur. En el frente de batalla, Josephine y colegas como Maurice Chevalier organizaban espectáculos para entretener a las tropas británicas y americanas. Sus esfuerzos fueron recompensados con la Medalla de la Resistencia, la Cruz de Guerra y la Legión de Honor.

Pero sus esfuerzos en favor de la libertad no se agotaron ahí. En la década de los 50s, Josephine adoptó a 12 niños de distintas nacionalidades y les dio abrigo en el Castillo de Milandes, en la Dordogne, al tiempo que se involucraba en la lucha por los derechos civiles en su país natal.

En 1963, enfundada en su uniforme de la Resistencia francesa, Joséphine fue la única voz femenina en la Marcha a Washington del reverendo Martin Luther King. "Seguramente llegará el día en el que el color no signifique más que el tono de la piel, en el que la religión sea vista como una forma de hablar del alma, cuando el lugar de nacimiento tenga el peso de un tiro de dados, y todos los hombres nazcan libres", dijo en su discurso.

Joséphine Baker, detalló el presidente francés Emmanuel Macron durante la ceremonia de su inducción al Pantéon, "militaba por la libertad. Su causa era el universalismo, la unidad del género humano, la igualdad de todos antes que la identidad de cada uno, la aceptación de todas las diferencias reunidas por una misma voluntad, una misma dignidad".

SERGIO MUÑOZ BATA

(Lea todas las columnas de Sergio Muñoz Bata en EL TIEMPO, aquí)

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