Duque: gobernando bajo tensión

Duque: gobernando bajo tensión

Es claro que el país requiere reformas fiscales y laborales que esperamos el gobierno impulse.

13 de septiembre 2020 , 01:32 a. m.

Gobernar es una tarea en extremo compleja, aun en tiempos de auge. Se requiere una trayectoria de vida pública, pues aprender en el cargo es riesgoso; gran olfato político, para generar alianzas que impulsen leyes, e inteligencia técnico-emocional para priorizar en el momento adecuado. Gobernar en guerra requiere un Churchill; en crisis económica global, un Roosevelt, y ¿en pandemia? Favor evitar a Trump o Bolsonaro.

La edad de mandatarios no es cronológica, sino función de trayectoria político-cognitiva. Se piensa erradamente que grandes gobernantes habrían sido los sin oportunidad (Gaitán o Galán Sarmiento) o los truncados (López Pumarejo o JFK).

Considero más productivo evaluar los que sí pudieron gobernar bajo turbulencia. Betancur (1982-1986) enfrentó la crisis financiera de América Latina. Recuerdo bien, como ‘cargamaletas’ de Botero (superfinanciero) y Ortega (Gerente Emisor), que se me dijo alistar pasaporte y no preguntar a donde iríamos; meses después entendí que estuvimos midiendo la exposición bancaria de Colombia vía Panamá. Ello produjo la famosa “reestructuración amigable” de nuestra deuda externa. Y Junguito tuvo la decisión y el apoyo para evitar así la cesación de pagos, a pesar de toma del Palacio de Justicia y desastre de Armero en 1985.

Deas (2019) ha ilustrado el liderazgo de Barco (1986-1990) en la internacionalización de Colombia, en medio de doble guerra narco-guerrilla. Su ministro Cepeda definió un esquema Gobierno-oposición, logrando la desmovilización del M-19; sus ministros Gaviria y Alarcón equilibraron las finanzas y enfrentaron oligopolios con apertura, y don Germán Montoya sostuvo la extradición y sentó las bases para una nueva carta política. Difícil encontrar un año más doloroso que 1989, como valientemente lo recordó M.ª Elvira Samper (2019).

En medio del apagón energético y con bombas por doquier, tras el asesinato de Galán, el joven pero experimentado Gaviria (1990-1994) se apoyó en ‘los niños del Club Suizo’, que lideraban Hommes, Montenegro y María M. Cuéllar, para realizar un profundo revolcón institucional y económico. Con razón, Colombia lucía desde el exterior como otro Estado semifallido; colegas de entidades multilaterales nos decían en 1992: “¿Sabías que tu país está en la edad de las penumbras, sin energía, sin agua y sin comunicaciones por hachazos sindicalistas a las redes de Telecom? ¿Y sabías que tu ministro Hommes recibió un bombazo guerrillero que casi lo mata?”.

Pero hubo gente aguerrida, verdaderos líderes públicos, con inteligencia técnico-emocional que les permitió saber que era el momento de impulsar la modernización de Colombia. Y lograron un nuevo andamiaje económico-social, incluyendo la carta de 1991. De allí han salido varias cosas bien: estabilidad macro, reducción de la pobreza e inclusión en salud. Otras han salido regular: infraestructura y equidad. Y varias, mal: baja calidad educativa, pobre cobertura pensional y una justicia errática y tardía.

Uribe (2002-2005) identificó acertadamente nuestro Estado semifallido y aprovechó el Plan Colombia. Este último fue un valioso legado de Pastrana (1998-2002), quien tuvo que enfrentar la crisis hipotecaria heredada de Samper (1994-1998). Uribe regresó la confianza inversionista, pero duró poco, pues su mesianismo (2006-2010) debilitaría la institucionalidad, la cual hoy él mismo enfrenta.

Presidente Duque: en los últimos 45 años (suyos y del país), Colombia ha transitado por momentos tan difíciles como los de la pandemia de covid. Y, sin embargo, los líderes han mostrado determinación y visión, como los requeridos en estos momentos tan difíciles. Con tasas de desempleo del 20 % y una caída de la actividad económica del -7 %, es claro que el país requiere reformas fiscales y laborales que esperamos su gobierno sea capaz de impulsar, antes de que nos paralicen las elecciones territoriales del 2021.

SERGIO CLAVIJO

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