Camino a la nacionalidad colombiana

Camino a la nacionalidad colombiana

El país debe avanzar rápidamente en un modelo de integración multidimensional.

01 de abril 2019 , 07:00 p.m.

Merece toda nuestra atención como país el llamado reciente que hizo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), en su ‘Nota sobre el shock migratorio desde Venezuela hacia Colombia y sus implicaciones fiscales’, cuando señaló que en el mediano plazo el gran desafío que tiene Colombia es lograr integrar a los migrantes venezolanos al mercado laboral formal.

Recordemos que Colombia trabajó durante más de seis años de negociaciones y evaluaciones, efectuadas en 23 comités técnicos, para lograr hacer parte de este grupo selecto de 37 naciones que pertenecen a la Ocde, organización que encuentra en las migraciones, una dimensión crucial para los países miembros y sobre el cual hace un especial seguimiento.

Durante el proceso de ingreso el Gobierno Nacional, en cabeza del Ministerio de Relaciones Exteriores, presentó al Comité de Empleo, Trabajo y Asuntos Sociales la política migratoria de Colombia, con los avances en materia de política de control y servicios migratorios y aquellos que se venían consolidando a nivel institucional frente a la nueva dinámica migratoria. Precisamente, fue en este escenario en el que se presentaron muchas inquietudes sobre el enfoque intersectorial y la conexidad de la gestión migratoria con sectores como el trabajo, empleabilidad, educación y acceso a los servicios sociales.

Debemos pensar en generar una Visa especial de residente en el país que les permita avanzar es su estatus migratorio en Colombia

Uno de los grandes desafíos es ¿cómo avanzar en los procesos de integración económica y laboral de la población venezolana a nuestro aparato productivo? Hay que recordar que, a la fecha, Migración Colombia ha expedido, en promedio, más de 580.000 Permisos Especiales de Permanencia –PEP–, como instrumento de facilitación migratoria para los ciudadanos venezolanos que han llegado a nuestro país con intención de permanecer en el territorio y tener la documentación necesaria para trabajar y acceder a los servicios sociales del Estado colombiano, especialmente en salud y educación para sus hijos.

Si bien fue una medida acertada en busca de regularizar, ordenar y controlar la migración que estaba llegando al país, en aras de garantizar el orden social, evitar la explotación laboral y velar por el respeto de los derechos humanos de los migrantes; el impacto en la formalización laboral y empleabilidad no ha sido el esperado. La información pública del Dane corrobora esta apreciación cuando muestra que en el último año la tasa de desempleo para los venezolanos en el país, se ubica en el 18 % y otro tanto en ocupaciones como independiente, empleo informal, entre otras.

Estas cifras nos invitan a tener en cuenta que una migración que se logra incorporar al aparato productivo, de manera formal, contribuye de manera positiva a la economía del país. El mejor ejemplo en la región es Chile, que durante los años entre 2015-2017 gastó US$ 289.000 millones en servicios sociales a los migrantes, lo que contrastó positivamente con que dicha población aportó en un solo año por concepto de impuesto a la renta, contribuyendo con US$ 495.000 millones; es decir, aportó recursos al presupuesto de la nación (casi el doble) en un año, a lo que el Estado tuvo que pagar por demanda de servicios sociales, sin considerar otro tipo de impuestos al consumo.

Colombia realmente ha construido sobre la marcha, en un primer momento, un modelo de atención y asistencia humanitaria para recibir mucho más de un millón doscientos mil venezolanos, y hoy debe avanzar rápidamente en un modelo de integración multidimensional; que implica repensar cómo generar mayor estabilidad y arraigo al país a una población que está buscando establecerse y que entre sus perspectivas no está retornar a Venezuela en el mediano plazo.

Teniendo en cuenta este nuevo contexto, debemos pensar en generar una Visa especial de residente en el país que les permita avanzar es su estatus migratorio en Colombia y portar su cédula de extranjería, adquiriendo los mismos derechos y deberes que un ciudadano colombiano. Una visa para quienes cumplan los dos años de vigencia de su PEP y han permanecido en el país. Recordemos que para poder solicitar la nacionalidad se necesita haber permanecido en Colombia mínimo cinco años con visa de residente, con una excepción de un año para ciudadanos latinoamericanos y del caribe.

El sistema de visas se constituye en la primera línea de control migratorio que tiene un país; el procedimiento significa el establecimiento de la plena identidad del beneficiario, consultas de bases de datos, estudio sobre los comportamientos financieros y laborales de los ciudadanos solicitantes; por lo que al portador de la visa el Estado le entrega su confianza para permanecer en el territorio, lo que seguramente redundará también en un impacto positivo sobre el sector empresarial, industrial, comercial y de empleabilidad, en general.

(*) Lideró el equipo que creo Migración Colombia y fue su primer director durante tres años y medio. Actualmente es director del Instituto de Estudios Migratorios y Paz.

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