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¿Miedo a la izquierda?

¿Miedo a la izquierda?

Preservar la hegemonía de la derecha, uno de los caminos más directos a la situación de Venezuela.

03 de junio 2021 , 09:25 p. m.

La pugna política entre izquierda y derecha se remonta a la Revolución francesa. En aquel entonces, los miembros del campesinado y de la burguesía se juntaron en un escenario distribuido de la siguiente manera: los defensores de la monarquía y oponentes de un Estado laico se ubicaron a la derecha, mientras que sus adversarios, a la izquierda. Los gritos que reclamaban libertad y revolución, desde una orilla, eran contrarrestados, desde la otra, con advertencias sobre el caos moral que podría desatar el desmoronamiento de la monarquía y del poder político del clérigo. Es decir que, desde su nacimiento, la izquierda construyó su imaginario sobre la promesa de un nuevo orden social y la derecha, sobre el miedo a esta.

Ya han pasado más de doscientos años y poco ha cambiado. Al contrario, el miedo a la izquierda parece ser el único capital que le sirve a una derecha desgastada cuyo discurso se llena cada vez más de artimañas retóricas, poniendo en evidencia el abismo que yace tras su doctrina.

En Colombia, las maniobras del oscuro exsenador Uribe en el plebiscito por la paz desencadenaron una despiadada versión sureña del macartismo. En los años 50, el infame senador Joseph McCarthy logró hacer de su apellido un sustantivo, acusando a todo lo que oliera a progresismo der ser espía soviético. Y la ultraderecha colombiana se ha valido de esta herramienta para denunciar cualquier promesa de reforma del orden social de pertenecer a la dictadura bolivariana.

Es, por lo tanto, apenas justo preguntarse: ¿cuál es el orden social que la ultraderecha insiste tanto en defender de la izquierda? Un modelo social en el cual la economía y la seguridad no son un medio para el bienestar de los ciudadanos, sino un fin en sí mismo; un modelo económico de goteo que subsidia a los que están arriba con el argumento de que se traducirá en más empleo para los que están abajo, pero que ha resultado en más horas de trabajo y en mayor concentración de la riqueza1; un modelo ético en el cual se cree en la existencia de binarios moralistas (trabajadores/vagos; patriotas/terroristas; bandidos/decentes), cargando toda la culpa sobre los individuos y eximiendo de responsabilidad a la sociedad con tres padres nuestros.

Pero, además, para que el discurso del miedo a la izquierda resulte efectivo, la ultraderecha colombiana ha tenido que homogeneizar en la categoría de ‘castrochavista’ a todo movimiento que prometa una reforma de este orden social. Y, como si fuera poco, acostumbrada a suprimir los detalles de la historia que no le sirven, la ultraderecha ha preferido pintar una historia simplista de Venezuela como un paraíso económico arrasado únicamente por el chavismo, encubriéndose a sí misma como un innegable cómplice. Como bien señala la BBC, en los años de economía neoliberal se encuentra uno de los gérmenes de la dictadura bolivariana. De no ser por décadas de pobreza, corrupción, desigualdad y represión militar del presidente Pérez —desatadas por políticas de derecha como el ‘paquetazo’—, el chavismo nunca hubiera tenido el respaldo popular para tomarse el poder. ¿Y no es, a la vez, culpable de hacer a algunos gobiernos de izquierda recelosos de entregar el poder, la repartición de los Estados latinoamericanos por parte de partidos de derecha y de centroderecha, durante el siglo XX? En otras palabras, preservar la hegemonía de la derecha es uno de los caminos más directos a la situación que vive Venezuela.

Existe, como alternativa, y al contrario de lo que la derecha insinúa, una izquierda que no busca nacionalizar los medios de producción; que no sugiere tapar huecos imprimiendo billetes; que no aboga por una igualdad absoluta sino, al menos, de oportunidad; que no pretende abolir el capitalismo, sino garantizar un mínimo social, luego del cual podrá imperar libremente la ley del mercado.

Santiago Vargas Acebedo
Twitter: @vargas_acebedo
santiago.vargas.acebedo@gmail.com

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