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La reconquista liberal

La reconquista liberal

Para que la centroizquierda logre implementar su agenda, debe contar con el Partido Liberal.

07 de noviembre 2021 , 11:54 p. m.

La centroizquierda colombiana tiene que llegar en cuadrilla a la primera vuelta presidencial y a las elecciones parlamentarias si es que algún día pretende tomar las riendas de la briosa potranca que es la democracia colombiana.

Para que esta alianza se haga realidad, no es necesario que haya un consenso absoluto entre sus miembros alrededor de todos los puntos de una agenda política. Basta con que haya un acuerdo con respecto a ciertos pilares fundacionales, como es el caso de la construcción de un estado de bienestar que ponga el capitalismo al servicio de la sociedad o la secularización de la legislación colombiana para poner en marcha reformas como la regulación de las drogas y la despenalización del aborto y la eutanasia. Estos pilares reformistas abundan en los ejes programáticos tanto de la Coalición de la Esperanza como de Alejandro Gaviria. Por lo demás, la unanimidad absoluta no es solo innecesaria, sino imposible.

Vale la pena analizar el caso del Partido Demócrata en Estados Unidos para entender que es posible establecer alianzas políticas a pesar de las diferencias. En las últimas dos contiendas por la candidatura demócrata, Bernie Sanders mantuvo desacuerdos profundos con las cabecillas de su partido. Esto, sin embargo, no motivó al senador de Vermont a empacar las maletas y armar rancho aparte. Semejante decisión perpetuaría al Partido Republicano en la Casa Blanca. Lo mismo que sucederá en Colombia con el uribismo, así sea en cuerpo ajeno, si estos siguen disputando las segundas vueltas presidenciales con el petrismo.

A pesar de permanecer en el interior del Partido Demócrata, Sanders nunca se vio obligado a ocultar sus diferencias. Estas fueron expuestas en los debates y resueltas en el único lugar en el que amerita hacerlo: las urnas. Pues bien, del mismo modo, las diferencias en el interior de la centroizquierda colombiana deben ser no disimuladas, sino expuestas y resueltas en las urnas de marzo.

Es cierto que el Partido Demócrata ha sido un obstáculo para la implementación de la agenda de Sanders. Pero también es cierto que este ha logrado transformar el electorado demócrata. Basta con ver la preferencia de la que goza entre los jóvenes; nada más y nada menos que los electores del futuro. Tanto así que Biden ha tenido que dar un giro a la centroizquierda hacia la construcción de un ambicioso estado de bienestar. El caso de Sanders debe servir de pauta para la centroizquierda colombiana.

Hay, por ejemplo, profundos desacuerdos entre Gaviria y Robledo con respecto al modelo de salud. Desde una orilla, hay una crítica legítima a la corrupción que promueve el sistema vigente, al poner la salud al servicio de la oferta y la demanda. Desde la otra, hay un pragmatismo justificado que no quiere echar para atrás la cobertura alcanzada a través de un sistema mixto público-privado. Se trata de diferencias que no impiden una coalición, sino que ofrecen un debate alrededor de acuerdos fundamentales que permite a los electores tener la última palabra en marzo.

Por último, si la centroizquierda colombiana logra llegar al timón del Ejecutivo, va a necesitar del Legislativo para sacar adelante su agenda. Y si no lo logra, lo necesitará para ejercer una oposición organizada con una visión de largo alcance. Esto, aunque nadie lo quiera reconocer, quiere decir que, para que la centroizquierda logre algún día implementar la ambiciosa agenda que tanto promete y tanto necesita el país, debe contar con el Partido Liberal. De modo que urge iniciar la reconquista socialdemócrata del Partido Liberal, exigiendo en coro y desde todas las orillas de la centroizquierda, incluyendo a Alejandro Gaviria, la abdicación inmediata de César Gaviria. Es evidente que el liderazgo del partido le ha quedado grande: sacó corriendo a los liberales purasangre y ha convertido al partido en una maquinaria puramente parlamentaria. Podré, como decía Lennon, ser un ingenuo soñador. Pero no seré el único.

SANTIAGO VARGAS ACEBEDO
En Twitter: @vargas_acebedo

(Lea todas las columnas de Santiago Vargas Acebedo en EL TIEMPO, aquí).

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