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¿Es Duque un populista?

¿Es Duque un populista?

Las manifestaciones, en resumidas cuentas, sacaron al presidente del clóset populista.

15 de julio 2021 , 09:25 p. m.

En pocas palabras, el populismo, como nos recuerda el politólogo Jan-Werner Müller, se refiere a una forma de hacer política que cumple con al menos dos condiciones: el antiestablecimiento y el antipluralismo.

Con relación a la primera condición, Duque le aprendió a su candidato en las pasadas elecciones norteamericanas, Donald Trump, hacia dónde dirigir su retórica antiestablecimiento: los organismos multilaterales. El miércoles pasado, la CIDH, órgano adscrito a la OEA, publicó un informe sobre las recientes protestas en el país, el cual confirmó el uso desproporcionado de la fuerza, así como violencia de género, étnico-racial y contra periodistas, por parte de agentes del Estado. Duque, quien ha sido un férreo defensor de la OEA cuando del régimen de Maduro se trata, respondió al informe con una vieja estrategia populista: encubrir —al no ser capaz de desmentir— los abusos cometidos por su gobierno dirigiendo la atención a los abusos —que también existieron— cometidos por la contraparte.

Con relación a la segunda condición, un gobierno cae en el antipluralismo en la medida en la que desconoce la legitimidad de sus opositores políticos. Recientemente, por ejemplo, en una autoentrevista que realizó para contrarrestar su desprestigiada imagen frente a la comunidad internacional, Duque acusó a sus opositores de antipatriotas, de querer desatar el caos y de estar en contra de la reactivación económica, de la vacunación masiva y de “los más pobres de los pobres”. Se trata, en pocas palabras, de una estrategia que busca presentar a la oposición no como una corriente legítima con la que tiene diferencias políticas, sino como un enemigo de la ‘gente’. Las manifestaciones, en resumidas cuentas, sacaron a Duque del clóset populista.

A la hora de enfrentar las protestas, el populismo de Duque ha quedado más expuesto que nunca. Su estrategia, a fin de cuentas, se ha basado en tratar los problemas políticos como problemas de orden público y los problemas de orden público como problemas políticos.

Me explico: las protestas fueron lideradas, en su inmensa mayoría, por sectores legítimos que se oponen al oficialismo. Estas, sin embargo, fueron infiltradas por grupos al margen de la ley. Se trata, por lo tanto, de dos problemas diferentes: uno político y otro de orden público. Pero, al afirmar que el único objetivo de la oposición es generar caos, Duque convierte a la oposición en un problema de orden público y a los grupos al margen de la ley en un problema político.

Como si fuera poco, Duque también se negó a reconocer la existencia de un estallido social en el marco de las protestas. Al contrario, sugirió que lo que existe es un estallido de la creatividad y del emprendimiento, acusando, minutos después, a la oposición de ser destructiva, mientras que fetichizaba a los emprendedores por su creatividad.

Aquí, señor Presidente, sí hay un estallido social: un descontento generalizado y un grupo masivo de ciudadanos que están en legítima discordia con su gobierno. Y aquí, también, somos creativos. La diferencia es que nuestra creatividad no está al servicio de la compraventa, sino de un orden social más justo.

No es que queramos ultimar el libre mercado, es que creemos que se debe asegurar un mínimo social para todos los ciudadanos que el mercado por sí mismo nunca garantizará. No es que desconozcamos a la empresa privada como una irrefutable generadora de empleo, es que subsidiar exclusivamente a la oferta no ha resultado en más empleo sino en más concentración de la riqueza.

No es que anhelemos el caos, es que, tras el voto, la manifestación pacífica es el único mecanismo con el que contamos los gobernados para ejercer control sobre los gobernantes. No es que hayamos comprado el discurso de la lucha de clases, es que pertenecemos a una generación de jóvenes que, tras las promesas incumplidas por la sociedad posindustrial, se ha politizado de nuevo.

Santiago Vargas Acebedo
santiago.vargas.acebedo@gmail.com

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