Viva la radio

Viva la radio

Fueron esos años en la radio los más gratos de los 60 de mi carrera en el espectáculo.

25 de junio 2020 , 09:25 p.m.

La primera vez que viajé a Bogotá fue en el remoto 1969 para entrevistarme con Abraham Saltzman, director de Inravisión, quien iba a colaborar en la producción de la película 'Quemada', que se iba a filmar en Cartagena. Fue Abraham a conectarme con la radio colombiana; recuerdo que bajamos de la 24, donde estaba la sede de Inravisión, cruzamos por la séptima, que hace cincuenta años era casi señorial, y bajamos por la 19 hasta un edificio que Abraham definió como el futuro de Colombia, no la televisión que él dirigía, sino la radio y Caracol iban a ser el futuro.

Subimos y enseguida nos recibió un señor importante, muy articulado y elegantemente trajeado, don Fernando Londoño Henao. Después conocí a Chucho Álvarez, papá de mi amigo del alma, el negro Álvarez. Más tardes conocí a muchos otros locutores y periodistas, todos genio y francachela.

Pero el amor verdadero nació en una Vuelta a Colombia, en la cual tuve el placer de participar con el doctor Peláez y Moncada Campuzano, en el legendario Caracol Habano y en la moto de Héctor Urrego. Esta fue una vuelta única, ya que por primera vez tuvieron que retrasar la salida de la etapa porque todos los de Caracol estábamos apenas despertándonos de una rumba histórica.

Más tarde conocí al primer yuppie de Colombia, un joven adulto vestido a la última moda europea, experto en comunicación y gran DJ que acababa de llegar de un stage en la Rai, Radio Televisión Italiana, Julito Sánchez Cristo. Y como hablaba italiano, comenzamos a frecuentarnos, especialmente porque ambos hicimos parte de un comité publicitario para el relanzamiento del glorioso Independiente Santa Fe, junto a Daniel Samper y Yamid Amat.

Con Otto Greiffenstein, garganta de oro de la radio mundial, tuve una experiencia vivencial. Mientras en los Llanos Orientales estábamos filmando el primer comercial de Marlboro en Suramérica, nos perdimos en la sabana de Orocué y quedamos unos cuanto días incomunicados. Incomunicados pero bien acompañados.

Finalmente, mamá radio me acogió en sus brazos de la mano de don Roberto Pombo, quien había recogido el testimonio de Viva FM de Caracol estéreo y me dio el honor y el placer de acompañarlo.

Esos fueron años de los más gratos de los 60 de mi carrera en el espectáculo, todos los días desde las cinco de la mañana entrando amablemente en las casas de los colombianos. Qué privilegio ¡Viva la radio!

Salvo Basile

Empodera tu conocimiento

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.