Palo porque bogas, palo porque...

Palo porque bogas, palo porque...

Quieren vendernos la idea de que William Dau es incapaz de gobernar Cartagena.

11 de junio 2020 , 09:25 p.m.

Muy sospechosas estas campañas en las redes sociales y en los medios sonoros y escritos que están manipulando a la opinión pública, atacando al único alcalde elegido por el pueblo; elegido sin apoyo ni endoso de los politiqueros malandrines.

Las castas políticas, hoy sintiéndose huérfanas de poder, quieren vendernos la idea de que Dau es incapaz de gobernar y a los pocos meses de posesionado ya le están pidiendo resultados definitivos, so pena de la suspensión, la que no les pidieron a una caterva de malos administradores que hemos sufrido en Cartagena.

Lo culpan de la mala condición del sector de la salud, pero olvidan que fue un alcalde de la casta que días antes de dejar el cargo firmó unos contratos multimillonarios y otorgó anticipos suntuosos para dotar la ciudad de centros de salud, contratos por 100.000 millones de pesos para construir, adecuar, ampliar y remodelar varias unidades primarias de atención médica, por un valor de 29.000 millones y un anticipo de 11.000 millones, y otras 15 obras por 64.000 millones de pesos, con un anticipo de 25.000 millones, anticipos para realizar unas obras imaginarias, ya que los trabajos nunca tuvieron ni principio ni, mucho menos, fin.

Cuando Manolo y su banda estaban asaltando el erario municipal, no hubo campaña mediática para suspenderlo; si no llegan las ‘ías’ a tiempo, nos estarían dejando en la inmunda. Todos estaban esperando un regaño presidencial por el manejo del coronavirus, pero nada de esto pasó, llegó el ministro de Salud con todos sus ayudantes, y analizaron el trabajo hecho por el alcalde y no encontraron ninguna falla.

Lo acusaron de no haber cerrado el mercado de Bazurto, pero no le dieron una oportunidad ni el dinero necesario para que miles de familias que viven del mercado no se murieran de hambre, como les está pasando a decenas de millares de cartageneros. Están acusando al pueblo de los estratos 1 y 2 porque no se queda en casa, pero de cuál casa hablamos: unos locales de pocos metros cuadrados donde se hacinan a veces dos o tres núcleos familiares, sin aire, a veces sin agua, con la nevera vacía y sin más esperanza que la caridad de unos mercaditos que distribuyen a veces unas agencias del Estado y la generosidad de pocos privados.

Siempre en estos casos extremos se me viene a la mente el milagro del Nazareno, preocupado por los pobres de la Tierra, cuando multiplica los panes y los peces para alimentar a todos sus seguidores. “Panem nostrum quotidianum da nobis hodie”.

Salvo Basile

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