Los superpoderes de la red

Los superpoderes de la red

La red le ha dado la palabra a una legión de imbéciles que se dan el lujo de hablar anónimamente.

10 de agosto 2018 , 12:00 a.m.

Cuando constato que tengo entre mis dedos los 36 millones de volúmenes, en 470 idiomas, de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos; una crítica analítica del Guernica, de don Pablo Picasso; toda la literatura que puedo imaginar, música desde los albores de la humanidad, todo el porno del mundo, toda la información que necesito para investigar lo que quiero, la letra de todas las canciones, los museos más visitados, documentales de viaje a todas partes, le doy gracias a Dios por haberme permitido vivir en esta época cibernética, informática y futurista. 

Pero, siempre hay un pero, leyendo al filósofo y escritor italiano Umberto Eco, debo reconocer que la red le ha dado la palabra a una legión de imbéciles que se dan el lujo de hablar anónimamente a la par de un premio nobel, y se sienten portadores de la verdad, solo porque ven publicadas sus andanadas de estupideces condimentadas con malas palabras y un odio tan gratuito que en internet han acuñado la palabra haters (odiadores, si la RAE lo permite).

Una banda de resentidos sociales que alimentan su pobre ego tratando de h. p. a tirios y troyanos, escudados para sus insultos en la cobardía de un nombre ficticio, y además la proliferación de las fake news, otro anglicismo obligado porque noticias falsas ha habido todo el tiempo, pero las fake news son un producto exclusivo de la bendita internet.

Cuántas veces hemos compartido en la red una noticia que nos pareció interesante, y resultó ser un fake.

Cuántas veces hemos compartido en la red una noticia que nos pareció interesante, y resultó ser un fake. Uno de los fakes que más han circulado, a pesar de haber sido desautorizado muchas veces, es una supuesta carta escrita por nuestro nobel, Gabriel García Márquez, una melosa oración a Dios, una despedida que algunas señoras y corresponsales ignorantes siguen compartiendo sin darse cuenta de que están ofendiendo a un gran escritor, incapaz de escribir semejante bodrio.

Y ni hablar del mal uso de la red para fines de las campañas políticas que, a falta de creatividad y argumentos, siguiendo la malsana teoría del nazi Joseph Goebbels, los once principios de una estrategia de desinformación plasmada por el ministro de la información pública y propaganda del Tercer Reich, quien creó la guerra híbrida, un conflicto que se basa en la desinformación. El primer principio de la simplificación del enemigo único es el más usado en nuestro medio. Esperemos que el mandato del nuevo presidente esté exento de estas triquiñuelas partidistas que tanto mal le hacen al país.

SALVO BASILE

Columnistas

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