Las trampas del hambre

Las trampas del hambre

A ninguno de los dos candidatos les he oído la palabra clave: el hambre.

01 de junio 2018 , 12:00 a.m.

Estimados Iván y Gustavo, y perdónenme la confiancita, pero ya desde el 18 esto será de señor Presidente pa’rriba. Confieso que no he votado por ninguno de los dos, pero sí he cumplido con mi deber cívico (mesa 17, Escuela Universidad de Bellas Artes, Cartagena). Esto me da derecho a opinar y participar, y por eso quiero darles una idea, y de repente unos cuantos voticos que a ambos les sirven. Quiero hablarles de un sector enorme de la población al cual no se le da nunca el debido cuidado. Usted, Iván, habla de economía macro, de inversionistas, de proteger la propiedad; mientras Gustavo habla del pueblo y se le llena la boca con esta palabra, pero a ninguno de los dos les he oído la palabra clave: el hambre.

Varios millones de colombianos hoy están sufriendo de física hambre. Si no se resuelve el problema de déficit alimentario que está golpeando, estaremos construyendo una nación de individuos que no pueden desarrollar ninguna actividad productiva, condenando a una vida íngrima y sin futuro a una población que tiene una sola culpa: la de ser pobre.

La declaración de los derechos humanos de las naciones unidas dice: Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación... Por eso les propongo una guerra sin cuartel contra el hambre, que es la vergüenza más grande en un mundo que desperdicia millones de toneladas de alimentos.

Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación.

Pero, afortunadamente, hay gente buena que quiere ayudar y es a ellos a quienes les estoy recomendando. Ábaco es la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia, miembros de The Global FoodBanking Network. Los bancos contribuyen a reducir el hambre y la desnutrición en el mundo al recibir alimentos excedentarios de comercio, empresas o particulares para su debida distribución entre los más necesitados. Es una organización sin ánimo de lucro que representa a los bancos de alimentos eclesiásticos y civiles que promueve la reducción de pérdidas y desperdicio de alimentos en pro de la seguridad alimentaria y nutricional de la población en situación de vulnerabilidad. Entre el 30 y el 50 % de los alimentos producidos en el planeta no son consumidos por seres humanos. En el país, 11 de cada 100 niños entre los 5 y los 12 años tienen desnutrición crónica. ¿No les parece, Iván y Gustavo, que este es el problema número 1 que tienen que enfrentar?

www.bancodealimentosdecolombia.com/home

SALVO BASILE

Columnistas

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