La extraña pareja

La extraña pareja

Individuos en orillas opuestas de la política que trabajan juntos con el deseo de servir a Colombia.

21 de marzo 2019 , 07:22 p.m.

Cuando Walter Matthau presentó a Jack Lemmon en la ceremonia de entrega del premio American Film Institute a toda una vida, hizo un cuadro muy exacto e hilarante de su amistad con el psicorrígido compañero que en 12 películas diseñó esta pareja muy dispareja que ha quedado en la historia del cine y, aparte de los éxitos de taquilla, descubrió una condición humana todavía hoy vigente, ya que siempre hay una extraña pareja en muchas situaciones cotidianas.

Cuando vi la foto del Indio apercollado con el senador y expresidente Álvaro Uribe pensé para mis adentros: ‘Miér...coles, se salvó esta vaina’. Gabriel Rodríguez, el ‘Indio’, un arquitecto carismático, experto en ordenamiento territorial, columnista de El Universal y quien aspira a la alcaldía de Cartagena, impresionó al directorio del Centro Democrático con una oratoria que en tres minutos sintetizó los problemas más álgidos de nuestro Corralito de Piedra. Su compromiso con la comunidad es evidente; su conocimiento, claro; su acción hacia los más pobres, real, y, finalmente, le duele Cartagena.

Cuando comencé mi colaboración con el Banco de Alimentos como coordinador nacional de comunicaciones de Abaco, el aporte de la familia Rodríguez no se hizo esperar, fue inmediato. Y fue así como con Gabriel fundamos Corazón Contento, una organización comunitaria para combatir ‘las guerras del hambre’, apoyando el Banco de Alimentos de la Arquidiócesis de Cartagena. Pero no todo puede ser perfecto. Resulta que mi socio es uribista y yo, no; él es azul y yo, verde tirando a rojo, y no obstante estamos trabajando juntos en un maravilloso proyecto en Revivir de los Campanos, apartándonos de las rencillas políticas, porque tenemos un solo fin, un solo objetivo: el bien común.

Modestia aparte, este podría ser un ejemplo para Colombia: dos individuos en las orillas opuestas de la política tradicional que trabajan juntos con el deseo de servirles a Colombia y a los colombianos más pobres y olvidados. Después de la caterva de alcaldes, alcalditos, alcalduchos, finalmente, la sociedad civil se está comprometiendo con los destinos de nuestra ciudad, que es el emblema del desgreño administrativo y la corrupción y está pidiendo a grito herido el compromiso de sus hijos para acabar con las grandes castas electoreras que aparecen solo en el momento de las elecciones, con promesas siempre incumplidas y fajos de billetes para comprar las conciencias de nuestros ciudadanos más vulnerables.

Sal de la rutina

Más de Salvo Basile

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.