Ficci 59, migración y mestizaje

Ficci 59, migración y mestizaje

Ver cine colombiano es hacer patria.

07 de marzo 2019 , 07:19 p.m.

Cuando supe que la inauguración de ‘Cine en los barrios’ coincidía con el lanzamiento en Colombia de la película El Piedra, de Rafael Martínez, decidí renunciar a la fiesta oficial del Centro de Convenciones y gozarme una proyección al aire libre en la magnífica plaza de Canapote, un barrio cartagenero en inmediaciones del aeropuerto.

Y qué bien que decidí eso porque en el centro, la ceremonia fue caracterizada por unas palabras duras, antigobiernistas, del director de la película Niña errante, Rubén Mendoza, que provocaron la inconformidad de algunos presentes que en son de protesta abandonaron el recinto. Y unas palabras de la Vice que provocaron unas chiflatinas maleducadas pero justificadas, por lo largo de todos los discursos de protocolo.

Siempre recuerdo a mi amigo Víctor Nieto, fundador y creador del Festival Internacional de Cine de Cartagena, ahora Ficci. Víctor les tenía un resquemor profundo a los discursos. Él decía que los cinematografistas tenían la cámara para expresarse, y cada vez que les entregaban un micrófono la embarraban, se sobreactuaban; pero el nuevo protocolo prevé una caterva de discursos que el público en sala tiene que aguantarse, literalmente, y, a la larga, tanta espera le hace daño a la película que van a presentar.

En Canapote tuve el honor y el placer de presentar y declarar abierta la vigésima edición de ‘Cine en los barrios’, la manifestación que yo más quiero y apoyo. Con un discurso que no pasó del minuto, minuto y medio, hablaron el jefe de curadores, Juan Carvajal, y el director de la película, Rafael Martínez Moreno. Todo se resolvió en menos de cinco minutos, y comenzó la película El Piedra, que el público recibió con un fuerte aplauso y despidió con una ovación. Los cartageneros de a pie entendieron la moraleja de esta pequeña historia popular y la hicieron suya repitiendo frases de la peli que los impactaron.

Una historia sencilla y conmovedora de un boxeador que se gana la vida perdiendo las peleas, hasta que recibe una visita inesperada de un hijo que tuvo en un desliz en María la Baja, hijo que él rechaza al principio pero a quien, dada la insistencia del pelao, finalmente recibe en su casa..., y no voy a contarles más para que vayan a ver la película, que estará en los teatros pronto.

¡Recuerden que ver cine colombiano es hacer patria, carajo!

Sal de la rutina

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