Daniel y los leones

Daniel y los leones

En Colombia tenemos otro Daniel que se enfrenta a unos leones más feroces que las fieras bíblicas.

23 de julio 2020 , 09:25 p.m.

Cuenta la Biblia que el profeta Daniel, acusado injustamente por los sátrapas, fue condenado por el malvado rey Darío de Babilonia y arrojado al pozo de los leones, pero los leones no lo devoraron y se salvó por la fuerza y el poder de la fe en Dios.

Aquí en Colombia tenemos otro Daniel que se enfrenta a unos leones más feroces que las fieras bíblicas. Él se enfrenta al hambre, a la desnutrición, a la injusticia social, al desperdicio, y, gracias a su temple y a un ejército de voluntarios, colaboradores y, especialmente, a donadores, siempre logra salir con vida de ese pozo.

El padre Daniel Saldarriaga Molina es el CEO, director ejecutivo del Banco de Alimentos de Bogotá, es un cura moderno de cincuenta y pico años que ha hecho del amor al prójimo su misión de vida. A lo largo de los 19 años de fundados, gracias al cardenal Pedro Rubiano, los Bancos de Alimentos se han vuelto el mejor amigo de los pobres de la Tierra, y muchas veces el único sustento de muchísimas familias vulnerables. En el caso de la pandemia que se vive, ha sido el colaborador más eficaz en la distribución de ayuda alimentaria a centenares de millares de colombianos.

Unos números nos dan una idea de la importancia de esta asociación de la pastoral social: comenzó la emergencia sanitaria con 6.000 toneladas, mayo cerró con 11.500 toneladas entregadas; el año pasado atendían a 300.000 personas y hoy, a finales de mayo, ya iban por el millón.

Aunque cuenta con la ayuda de grandes donantes como Fundación Éxito, Corona, el Grupo Bolívar, Caracol Televisión, se logra resolver solo mínimamente este problema, que es tan impresionante como las fieras que amenazaron a Daniel.

El hambre en Colombia, en condiciones normales, está más arraigada que un virus. Se calcula que más de 2,5 millones de personas, según la FAO, están sufriendo de inseguridad alimentaria. Pero lo más grave, y lo más vergonzoso, es la desnutrición infantil, desnutrición que nos enfrenta a una realidad sombría, ya que estamos criando futuras generaciones de individuos carentes del funcionamiento cognitivo y, por ende, con rendimiento escolar deficiente y una mala salud en general.

En una de sus columnas, el padre Daniel dice: “Necesitamos héroes que luchen contra el hambre”. Pero la verdad es que no necesitamos héroes, sino buenos ciudadanos que sigan una de las cinco obras de misericordia: dar de comer al hambriento.

Salvo Basile

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