Canal del Dique, ‘déjà vu’

Canal del Dique, ‘déjà vu’

Esta vez es una mujer la que nos prometió que no habrá más estudios, que nos prometió la solución.

10 de diciembre 2020 , 09:25 p. m.

A lo largo de estos últimos gloriosos cincuenta años que me tocó la suerte de vivir en Colombia, he tenido mucho que ver con esta megaobra, que fue construida por los españoles para facilitar una vía de comunicación fluvial con el río Grande de la Magdalena. Mi primer contacto fue gracias a mi suegro, el ‘Conejo’ Lemaitre, quien me llevó en su lancha, la mítica Talisaya, hasta la población de Calamar, recorriendo los 115 kilómetros en menos de 2 horas en este motoscafo, todo construido de madera barnizada, con que el nonno se pavoneaba entre las plásticas Bertrand y Bayliner.

Y allí, en Calamar, aprendí de un contrato eterno y dispendioso de una draga para el mantenimiento del canal. En otra ocasión me tocó estudiar el canal de la mano del historiador Eduardo Lemaitre, con quien estábamos produciendo un documental para los 450 años de la fundación de Cartagena. El doctor escribió un libro, Historia del canal del Dique: sus peripecias y vicisitudes, del cual se arrepintió cuando fue claro que el error más grande fue haber eliminado las curvas originales del canal, abriendo un boquete que transporta todos los detritos del Magdalena, que están ahogando la bahía de Cartagena y amenazando el acceso al puerto.

Otra aventura que me regaló la vida por el canal fue un viaje de la isla de Mompox hasta Cartagena, que hicimos en el bote de ruedas de la película Crónica de una muerte anunciada. Con los hermanos Vicario y mi hijo mayor, Alessandro, pudimos gozar de la atmósfera del río, acompañados por bandadas de garzas y fenicópteros en un medio ambiente maravilloso.

Les juro que no recuerdo a cuántos seminarios he asistido, en cuántos conversatorios he participado, cuántas veces me he sentado al lado de mi primo Ramoncito del Castillo para escuchar la relación sesuda y técnica de José Vicente Mogollón; o cuántos presidentes nos han prometido que los estudios estaban completos, que la plata estaba asegurada, que esta vez sí era la vuelta buena, y nada, ¡nanay cucas!

Pero a la gente hay que creerle. El periódico El Universal organizó un seminario que, una vez más, puso en claro los problemas y la oportunidades del canal y esta vez es una mujer la que nos prometió la solución, una mujer importante que no habla paja. Se trata de nuestra emérita Vicepresidenta, que hablando a nombre del presidente Duque nos promete que esta vez sí está la solución y que no habrá más estudios, ni más seminarios ni déjà vu.

Salvo Basile

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