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‘Gabo y Mercedes: una despedida’

‘Gabo y Mercedes: una despedida’

Este libro de Rodrigo es un acervo de recuerdos de los últimos días de un grande, de García Márquez.

24 de junio 2021 , 09:25 p. m.

Siempre me ha gustado el talante de los hermanos Rodrigo y Gonzalo García Barcha; desde chiquitos, muy respetuosos con su padre famoso y su madre monumento. Desde su adolescencia, Rodrigo, sin perder un mínimo del amor que sentía por sus progenitores, pero alejándose elegantemente del aura comprometedora de ellos, hasta volverse un director de fotografía reconocido en Hollywood y después convertirse en uno de los directores jóvenes más apreciados de la industria, benjamín de la gran Glenn Close, de Cameron Díaz y otras divas. El día que en la sede del sindicato más importante de Hollywood, la Directors Guild of America, me lo encontré en un auditorio interesantísimo, lleno, repleto de la flor y nata de los directores, y él, cómo expositor sobre nuevos medios, confieso que me conmovió y me precipité a llamar a los Gabos para felicitarlos.

Además, siempre me ha impactado su respeto para la obra de su padre. Nunca pensó en aprovecharse del éxito paterno, y nunca ni siquiera intentó filmar el mundo soñador del realismo mágico. Confieso que no había querido comprar su libro de despedida por un temor cobarde al dolor de las memorias. Así se lo comuniqué a Rodrigo y así ha pasado, hasta cuando he comenzado a leer estas crónicas tan íntimas y bien escritas, acuciosas, bien editadas, con un lenguaje cinematográfico, siempre con las lágrimas a flor de piel.

Todos los bellos recuerdos, hasta de los últimos días y, llegando a la página 51, la muerte de Gabito, hasta la 56, cuando la Gaba estalla en llanto y se estremece con un: “Pobrecito, ¿verdad?”. Yo mismo no pude controlar un llanto, lleno de sollozos. Sabía que esto iba a pasar, y pasó. Este libro de Rodrigo es un acervo de recuerdos de los últimos días de un grande. Esta familia nos concedió el honor de una amistad inolvidable y la cantidad de beneficios que le aportó a la ciudad que más quería en el mundo, mi Cartagena de Indias. Gracias a Gabo, el Festival de Cine de Cartagena revivió y se volvió de los importantes del mundo; gracias a Gabo, Colombia llegó a las primeras páginas de los periódicos del mundo entero, y gracias a él, un premio Nobel de literatura engalana nuestra historia.

Y la Gaba, ay, la Gaba, qué personaje. A ella solo le faltó escribir Cien años de soledad, porque ella tiene el mérito de haber permitido que Gabito escribiera la obra de su vida. Mercedes, alias el Cocodrilo Sagrado, la Madre Santa, la Jefa Máxima.

Salvo Basile

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