La mano de Dios

Para los napolitanos, tener a un crack como Maradona en su plantel era casi un sueño hecho realidad.

26 de noviembre 2020 , 09:25 p. m.

Cuando Diego Armando entró en el San Paolo de Nápoles era el mes de julio de 1984. El día en que de la oscuridad salió al sol brillante del verano partenopeo, no podía creer que más de 80.000 personas estaban abarrotando las tribunas solo para su presentación en sociedad.

Para los napolitanos, furiosos amantes del fútbol, tener a un crack como el argentino Diego Armando en su plantel era casi un sueño hecho realidad. Y Diego, emocionado por el calor inimaginable de esas 80.000 almas, en el centro del campo, con un balón reglamentario comenzó un peloteo, una 21 puro free style, más hábil que un juglar de circo, un verdadero espectáculo que encendió el estadio.

Cuenta la leyenda que el día que conoció al presidente del Napoli, en el jardín de la casa bajó un limón del árbol, un limón sorrentino de los de punta, e hizo una 21 desde la huerta hasta la sala de la casa, un verdadero prodigio.

Pero el prodigio más grande fue que Diego, al revés de todos los políticos que llegaban a Napoli a prometer obras y ayudas y nunca cumplían, sí cumplió lo que había prometido: el Napoli, después de ser un equipito de media, se volvió un equipo de primera plana. Con él al mando ganó dos scudetti de la Serie A, dos copas Italia, una Copa Europea y una Copa Uefa. Maradona, con su genio, nos puso a pelear a la par con el norte rico e industrial y nos puso en el mapa futbolístico de la poderosa Serie A. Nos dio, además, una posición y una personalidad que han durado hasta nuestros días. Aparte de toda esa historia, dejó, literalmente, su nombre allí. Diego Armando ha sido uno de los nombres más utilizados para bautizar a centenares de millares de niños que nacieron en la época gloriosa del reinado de Maradona en el Napoli.

Sí, porque Diego Armando fue un verdadero rey de Nápoles y para algunos tifosi, él era un verdadero santo en el rione Sanità. En los barrios españoles, en cada cuadra había, y hay todavía, altares compartidos con el santo patrono, san Genaro, y no faltaron los extremistas que lo consideraron un verdadero ‘D10S’.

Ahora, con su muerte, toda Nápoles llora y ya están proponiendo cambiar el nombre del estadio San Paolo, y Radio Marte, una emisora mítica de la tifoseria del Napoli, ha cambiado su nombre para estos días de velorio y se llamara Radio Diego.

Es solo una parte de la historia en Italia del astro que hoy llora el mundo.

Salvo Basile

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