Resurrección

Resurrección

En tiempos difíciles, el liderazgo de los políticos debe estar a la altura del de los ciudadanos.

09 de abril 2020 , 06:44 p.m.

No me pregunten por qué, pero he estado recordando que en la tarde del Viernes Santo de 1984, año bisiesto o año distópico según se le mire, se nos vino encima una tormenta vengadora que fundió nuestro equipo de sonido con apariencia de rocola porque a mi papá le dio por poner en chiste –para burlarse del dramatismo y para recordar su infancia devota– la transmisión radial del sermón de las siete palabras. Colombia era Colombia en ese entonces. 

EL TIEMPO del domingo 15 de abril, por ejemplo, era un catálogo de autodefensas, secuestros, matoneos de los gringos, corrupciones, narcos, viacrucis: “Colombia es un país sin esperanzas”, decía en la primera plana del periódico, “el 41 % de sus habitantes le tiene miedo al futuro”. Pero en nuestro apartamento 603 teníamos la suerte de tener papás optimistas, al tanto del horror, que habían superado juntos días infames.

Colombia suele ser fiel a sí misma en los peores momentos: mientras pasa la pandemia, mitad fenómeno, mitad enigma, altos funcionarios de este gobierno cumplen con la tradición de jurarnos por Dios que ellos sí no han tenido nada que ver con la mafia; la armada norteamericana rodea la costa equivocada, por culpa de aquel presidente imposible –que uno de sus subalternos llega a llamar, en el documental 'Trump: An American Dream', “el más grande estafador de la historia”–, y no hay colombiano que le diga que no, y las bandas criminales, con la autoridad que les confiere un Estado que ha tendido al confinamiento, aprovechan para asesinar a líderes sociales junto a sus hijos, para amenazar de muerte a quienes incumplan el aislamiento decretado por la administración, para pescar en río desierto, en fin, ahora que la implementación de la paz enfrenta la emergencia sanitaria como si no bastara.

Por estos días, cuando los dramas de los estudiantes y los viajeros y los huérfanos y los trabajadores y los defensores de los derechos humanos que se quedaron por el camino ponen a prueba la compasión de cada quien, parece que no estuviéramos viviendo un tiempo, sino un limbo. Tal vez siempre hemos vivido allí: aquí. Y esta sea una oportunidad, tómenla o déjenla, de mudarnos a un sitio en el cual el regaño “hay gente que no tiene nada…” –que solían repetir los papás de 1984– por fin pase de lugar a dolor común. Colombia sigue siendo fiel a sí misma, sí, de tal modo que toda reunión por Zoom tiende a degenerar en junta del edificio: “Yo sí quería decir una última cosa…”. Pero tienen que salir diferentes los niños de este barrio que andan poniendo en sus ventanas dibujos que dicen “todo va a estar bien”.

Repito: en el siglo XVIII, cuando por culpa del terremoto en la piadosa Lisboa el “todo está bien” de ciertos filósofos se convirtió en el “todo va a estar bien” de ciertos esperanzados, se concluyó que era hora de despedir a los funcionarios de doble moral, de temer menos a emperadores autoproclamados, de desmontar a los inquisidores que se concedían el derecho de sustituir al Estado. Se está pidiendo eso mismo otra vez: que en los tiempos difíciles, que no se crean ni se destruyen sino que se transforman, el liderazgo de los políticos esté a la altura del liderazgo de los ciudadanos. Se pedía algo así el día de esa tormenta, el Viernes Santo de 1984, cuando 'Semana' apenas empezaba a intentar un periodismo que fuera un contrapoder, cuando acababa de firmarse el cese del fuego con las Farc y el cartel aquel aún no se había permitido asesinar al ministro de Justicia.

Pero, ya que me lo están preguntando, yo creo que he estado pensando en la Semana Santa de ese año porque hoy sí que no sobra tener papás risueños que sepan que el clímax de la historia del viacrucis no es la crucifixión, sino la resurrección. 

Ricardo Silva Romero
www.ricardosilvaromero.com

Empodera tu conocimiento

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.