Apocalipsis

Apocalipsis

Quién quita que estemos a unos años de algo mejor. Cosas más raras se han visto acá en la Tierra.

09 de enero 2020 , 07:00 p.m.

Y me temo que este no es el apocalipsis y que no es tiempo de danzas macabras. En la primera plana de EL TIEMPO de hoy se da la medida del fracaso humano: “El mundo está pendiente de la reacción de Donald Trump”, se dice. Y sí: mientras en la Australia del calentamiento global ya se superan los 6 millones de hectáreas quemadas, y se habla de cerca de 480 millones de animales muertos –aunque la cifra no quepa en la cabeza– y de paso se advierte que el humo puede darle la vuelta al planeta como recordando que la catástrofe está sucediéndonos aquí y ahora, millones de espectadores de su propia suerte se asoman a sus pantallas cada siete minutos para enterarse de cómo va a vengarse el despótico e inescrupuloso e investigado de Trump del cuidadoso contraataque del Gobierno de Irán luego del asesinato de su general Soleimani.

Nunca había sido tan cierto eso de tener la información ‘al alcance de la mano’. Cualquiera puede enterarse de que tanto Estados Unidos como Irán son culturas más allá de sus caricaturas con contextos, pulsos y matices. Cualquiera puede ver que el presidente Trump, en pleno proceso de destitución, es el arquetipo del patrón matón que logra atravesar la vida gracias a una fe desmedida e injustificada en sí mismo: esta semana, para no ir lejos, no solo puede leerse en The Washington Post que el 67 por ciento de sus afirmaciones en el larguísimo mitin de Michigan fueron mentiras e imprecisiones, sino que puede constatarse, en Vox, cómo se atrevió a decirle a la opositora Dingell –en busca de venganza– que es probable que el marido que ella acaba de perder se encuentre en el infierno.

Pero el infierno es esto. El infierno es este lugar que luego del terremoto de la piadosa e inquisitorial Lisboa, en 1755, dejó de ser “el mejor de los mundos posibles” que proclamaban ciertos filósofos –porque Dios, se dijo, sí permitía las debacles– para convertirse en el polvoroso y sanguinolento campo de batalla en el que el hombre es el agente de su propia destrucción: su propio depredador. El infierno es este sitio en el que tanto a la vigilada empresa trumpista como al cuestionado régimen iraní les convenía exacerbar sus nacionalismos tambaleantes sin meterse de cabeza en una guerra: Trump el perdonavidas tuiteó la bandera gringa mientras el multitudinario sepelio de Soleimani, mitad grito de libertad, mitad puesta en escena, aplazaba el recuerdo de la salvaje represión de las manifestaciones populares de noviembre en Teherán.

Cualquiera puede ver que el presidente Trump, en pleno proceso de destitución, es el arquetipo del patrón matón que logra atravesar la vida gracias a una fe desmedida e injustificada en sí mismo

El infierno es este globo en el que hoy cualquiera puede notar que cuando un gobierno amenaza con ir a la guerra contra otro gobierno en realidad se trata de un puñado de viejos ricos notificándoles su suerte a millones de muchachos defraudados.

El infierno es esta fabricación humana en la que una versión presidencial de Trump acaba de leer –11:30 a. m. de hoy– una cínica declaración de “no más ataques por lo pronto” mezclada con discurso de campaña de reelección: prefiero considerar su triunfo un hecho para que esta vez la sorpresa sea a favor.

En el Apocalipsis se habla de todo esto: de siete sellos y trompetas y copas que señalan anticristos, guerras, sequías, enfermedades, ángeles exterminadores, incendios, devastaciones. Pero si sucede lo que ha venido pasando en las calles del mundo –y se cumple el pronóstico de los astrólogos serios sobre el 2020 como un giro en la historia– es probable que este espectáculo paródico presidido por Trump sea más bien el paso antes del fin de los regímenes tiránicos, negacionistas, guerreristas, segregadores, devastadores que cada vez menos jóvenes están dispuestos a seguir. Quién quita que estemos a unos años de algo mejor. Cosas más raras se han visto acá en la Tierra.

www.ricardosilvaromero.com

Empodera tu conocimiento

Más de Ricardo Silva Romero

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.