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Y viajó Antonio Caballero

Y viajó Antonio Caballero

Caballero se fue, digo yo, “como una gloria de las letras nacionales” y fue un disidente total.

14 de septiembre 2021 , 08:00 p. m.

Por los titulares de los diarios, la radio y la televisión, no hay duda: murió Antonio Caballero. Con muchos elogios y montones de cariños de amigos, lectores y de 137 amigas que lo consintieron, se fue para el otro mundo el buen hijo de Tipacoque. Caballero se fue, digo yo, “como una gloria de las letras nacionales” y fue un disidente total.

(Lea además: Los expresidentes parecen exmaridos)

No escribía como mil colegas don Antonio. Lo pruebo. En abril del 94, la revista Credencial le pidió que definiera a su amigo Enrique Santos Calderón. Y respondió: “No soy imparcial, somos muy amigos, Enrique es un tipo inteligente pero muy frívolo”. Al otro lado, Enrique opinó de Caballero: “Antonio es un viejo amigo al que he disfrutado y padecido mucho, tiene una memoria endemoniada, pero su condición de niño terrible del periodismo es parte de su personalidad y su inmensa vanidad”.

A Caballero le preguntaron en el 2004 cómo entendía la altísima popularidad del presidente Uribe, y sin ponerse colorado respondió: “Yo no conozco a nadie en Colombia que haya sido interrogado por una encuestadora de opinión, yo no lo he sido nunca”.

Era tacañísimo en los elogios. Molesto, me repetía un vainazo: “A usted lo entrevisté para la revista Alternativa, edición 240, por lanzar su libro-ensayo García Márquez habla de García Márquez, que le respaldó Alternativa. Por esa entrevista usted me calumnió, afirmó en su columna de EL TIEMPO que ese día le pedí foto con autógrafo”.

Otra con Caballero: él aplaudió en Hora 20 de Caracol radio que yo renunciara a ser alto comisionado para la Televisión, y opinó: “A Poncho se le abona renunciar al puesto mejor pagado y más buscado del país”. Opinaba don Antonio; al gobierno de López Michelsen lo llamó “desperdiciado e insignificante”. Al poeta Harold Alvarado le hizo un prólogo para su poético libro, así: “No voy a definir al odiado y odioso Harold Alvarado con solo dos adjetivos, faltaría el de poeta que detesta a otros poetas por sus éxitos, por su culo ancho o por haberse ganado un premio literario”.

Caballero tuvo una sorpresa hace 25 días: lo citó el expresidente Uribe en un alegato jurídico contra el expresidente Santos. Con esa sorpresa y entre cariños, elogios y muchos afectos se fue don Antonio Caballero a los paraísos ecológicos del más allá.

PONCHO RENTERÍA

(Lea todas las columnas de Poncho Rentería en EL TIEMPO, aquí)

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