¿Será que antes se vivía mejor?

¿Será que antes se vivía mejor?

Quiero calle, ruidos, polución, centro comercial y panaderías. Quiero pasear por mis peluquerías.

19 de mayo 2020 , 07:49 p.m.

Día 59 del tedioso encierro, y sigo admirando a mi pareja Lulita Arango por su progreso culinario, su suave estar, y por aguantarme. Ella va al consultorio, da sanación a sus pacientes y regresa a cuidar a este artista del subdesarrollo que podría irse al otro mundo. Tengo problemitas pulmonares, de los calendarios, del órgano primo y los malos efectos de tomarme tres veces semanales una exquisita sopa de murciélagos, que la 'nouvelle cuisine' viene recomendando exitosamente para la caída del pelo. Nueva York, ya no la tomo, se la cerraron.

Muchas esposas pasan malos días porque sus maridos, que cuentan 73 años, pueden recibir el abrazo mortal del bicho-virus. Como sociólogo me importa el ser humano y pregunto: ¿las parejas adultas han hablado de testamento en esta cuarentena? Según Ángela: “Sí, y le dije que deje todo libre de impuestos, no quiero líos con la Dian”. ¿Y aquí? Don Roy Barreras pide al expresidente Uribe hacer la paz, y que le quite de encima al showman, vanidoso tenor y ególatra penalista en EE. UU. y Colombia Abelardo de la Espriella. Miles quieren ese match: pelo contra pelo, máscara contra máscara, buses a todos los barrios.

Atérrense, el poderoso ministro de la presidencia en Venezuela, Jorge Rodríguez, salió pinchadísimo a la televisión mundial contando y probando que ellos, Maduro & cía., tienen infiltrado al Ejército colombiano. Eso se hace en China, Rusia y EE. UU. Es obligatorio espiar entre países. He gozado con los comentarios buenos y regulares sobre la familia Ambuila de Buenaventura, que amaba los carros y las fotos para despertarles envidia a las vecinas. El morbo de mostrar lo mal habido, decía el burlón de Paco Umbral.

¿Han visto qué duro y mal pagado es el oficio de las domésticas que ustedes tanto regañan, joden y censuran? Pilas. ¿Han visto la horrible miseria de los indigentes en el centro de Bogotá? Duele, son miles, miseria total, cambuche urbano. Quiero calle, ruidos, polución, centro comercial y panaderías. Quiero pasear por mis peluquerías.

El presidente Duque nos dijo a los marginados, arriba de 70 años, que nos tendrá encerrados. Protesto, estamos muy grandecitos, podemos decidirlo. Sabemos de la genialidad de Hebert Castro, que decía: “Se les dijo, se les advirtió, se les repitió lo que podía pasarles, pero no hicieron caso y ayer... su funeral fue silencioso”. El lúcido perverso Juan Pablo Calvas dirá desde su columna en EL TIEMPO: ‘Quería vivir, y no le dieron tiempo ni para pagar el celular’.

Poncho Rentería

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