Salven la carrera 7.ª

Salven la carrera 7.ª

Me golpea pensar que será una avenida agresiva, con buses rojos del tamaño de un avión 747.

25 de octubre 2017 , 12:00 a.m.

Como tengo más de 50 años de vivir en Bogotá y fui caminante de la 7.ª por muchos años, me golpea pensar que será una avenida agresiva, con buses rojos del tamaño de un avión 747. Aterricemos: como está, desde la calle 12 a la 28, es un asco peatonal con mil ventorrillos, desorden y malos olores. No entierren la vieja 7.ª, la Calle Real. Y estoy en contra del proyecto de buses rojos, altísimos y rudos paraderos. Allí se repetirán los destrozos de la avenida Caracas, ahora fortín de fritangueros y bares de tangos y milongas de Gardel.

Los Campos Elíseos, de París, no tuvieron el sabor de la 7.ª en el centro. Gran paseo: desde el edificio de EL TIEMPO, en la esquina con la Jiménez al norte: parque Santander, edificio Avianca, almacén El Paraguas Rojo, librería Tercer Mundo, almacén Tía, cigarrería La Viña. En la 19, edificios Ángel y Carvajal & Cía. Y en la 7.ª con calle 20, la mejor cafetería del mundo, La Florida. ¡Oh, almojábanas que nunca olvidaremos! Me caminé tres mil veces la 7.ª, era exitoso vendedor de Carvajal & Cía. y me botaron por querer volverla Carvajal & Rentería.

No sepulten la 7.ª, tiene mucha historia. Recuerden la droguería Nueva York, en la 22; luego, el teatro Gaitán; en la 24 estaba El Cisne, espejos, mujeres agogó de medias negras, suéter negro, pelo revolcado, minifaldas pecaminosas. Luchaban por ser actrices de la televisión. A El Cisne llegaban a fumar unas viejas raras. Eran Rita Restrepo, Alicia Baráibar, Graciela Espeche, Ivonne Nicholls, Marta Traba, Gloria Zea, la seductora Dora Franco y una argentina que decía palabrotas, Fanny Mikey. Allí fumaban, en trío con Esther Farfán, dos tipos raros: el nadaísta Gonzalo Arango y un costeño de Aracataca que vestía de paño a rayas.

El septimazo iba hasta la calle 31, al teatro Coliseo y a Memorabilia, la tienda chic de Rafael Moure y Hernán Díaz, que venían de Nueva York y el Soho y leían a Henry Miller y al poeta maldito Jean Genet, al que descubieron por Jorge Gaitán Durán. Lo anterior son nostalgias. Lo que viene: el caos, trancones y la 7.ª al norte, enterrada como Armero. Según Scarlatti, tocará Tocata y fuga. Respetando el sentido futurista del eficiente Enrique Peñalosa, toca suplicar que no sepulten la leyenda bogotana. No entierren la 7.ª; deben lavarla, rescatarla, pero nunca enterrarla.

PONCHO RENTERÍA

Columnistas

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.