Se queda la minga, y Fecode hace su paro

Se queda la minga, y Fecode hace su paro

Alcaldesa, le doy un consejo bien intencionado: entienda que Iván Duque es el dueño del balón.

20 de octubre 2020 , 09:25 p. m.

Está calientísima la marea porque el virus sigue bailando cerca de nosotros y el muy guache es invisible. País exótico o masoquista o alucinado el que vivimos. Aquí se le está llevando la contraria al mundo; aquí, la alcaldesa de Bogotá, ciudad de siete millones y cien mil infectados, dio permisos para manifestaciones y marchas y para una tumultuosa minga de cinco mil indígenas. Ellos rechazan las prevenciones antivirus. Pilas, el temible virus está matando aristócratas como los españoles hermanos Falcó, y aquí los indígenas lo desafían con sus rezos y jarabes.

Diciente titular de EL TIEMPO en su primera página dominical: ‘El coronavirus pone en jaque a Europa y preocupa al mundo’. Ese anuncio aquí se lo están pasando por la faja los soberbios dirigentes sindicales que ordenaron “paro nacional combativo”. Fecode invita a ese paro y rechaza la presencia del Esmad en las calles. Vaya, vaya: invitan a la desobediencia civil con avisos pagados por los 330.000 maestros.

Y discutieron en la peluquería tres abogadas. Dos aplaudieron que la minga llegara a Bogotá y rajaron de Duque. La contradictora paisa las plantó: “No es serio oírlas a ustedes, abogadas, defendiendo la tareíta electorera de doña Claudia López; no es serio darle un ultimátum a un presidente elegido con diez millones de votos; no es serio traer a Bogotá a cinco mil indígenas, burlando las normas antivirus; no es serio exigir que entren al Palacio presidencial 2.500 de ellos en tumulto”. Y lo peor, que los superjefes indígenas exigen discutir de tú a tú con Iván Duque unas 15 o 18 horas seguidas. Aterricen. Mi novia Rocío Durcal en un bolerazo cantaba: “La soberbia te enceguece”.

Y escuché al superjefe indigenista Hermes Pete decir que si no los recibe el presidente Duque a responderles su pliego petitorio, se quedarán en Bogotá hasta el año entrante. Mala noticia porque los cinco mil indígenas ya muestran fatiga, no soportan el frío, extrañan su tierra, rechazan la comida y están asustados con el ruido citadino. Háganle caso a Rocío Durcal, bájenle a la soberbia vanidosa. A la alcaldesa Claudia López le doy un consejo gratis y bien intencionado: suavice el problemón que llegó con sus permisos, colabore, no rete al poder nacional y entienda que Iván Duque, como Presidente, es el que manda y es el dueño del balón.

Poncho Rentería

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