Jugando con candela

Jugando con candela

Es hora de que le reconozcamos a Duque sus buenas gestiones.

20 de junio 2019 , 07:00 p.m.

Esta frase, muy común en épocas de Navidad para alertar a los niños que juegan con pólvora, serviría para explicar la manera como la opinión pública percibe la realidad del país, no obstante los aciertos del presidente Duque en favor de nuestro crecimiento económico. Los males ajenos al Gobierno, pero no a su propósito de enfrentarlos, bajan sus índices de popularidad en las encuestas.

Lo sucedido con la carretera Bogotá-Villavicencio es, al mismo tiempo, un problema debido a la larga y fuerte temporada de lluvias, así como a descuidos administrativos. Inicialmente creímos que se trataba de un mal pasajero en el kilómetro 58 por un desprendimiento en la montaña que podría ser reparable en un par de días. Solo más tarde la avalancha de tierra alcanzó los 1.200 metros cúbicos, obligando al cierre de la carretera por varios meses. Las pérdidas diarias de esta parálisis vial, en uno y otro sentido, ascienden a más de 50 millones de pesos diarios. Es el precio de bienes y mercancías que se dejaron de transportar, como cabezas de ganado, toneladas de aceite de palma, además de productos agrícolas que se cultivan en el Llano. Duque no tardó en anunciar que su gobierno invertirá unos 150.000 millones de pesos para resolver esta complicada situación, incluyendo la construcción de terrazas, la habilitación del túnel falso y la instalación de un radar para detectar sismos.

El aumento de los cultivos de coca a más de 200.000 hectáreas hace necesaria la irrigación con glifosato, a pesar de la fuerte oposición de algunos sectores por considerarlo cancerígeno. Otro mal con raíces en el llamado acuerdo de paz.

La inversión extranjera ha crecido en un 68 por ciento, incluyendo 500 millones de dólares para la industria manufacturera. También ha crecido la inversión en tecnología.

Un motivo más de inquietud se deriva de la Jurisdicción Especial para la Paz y sus cuestionados fallos, como el de ‘Jesús Santrich’. La opinión no entiende cómo, mientras la Procuraduría tiene todas las pruebas para extraditarlo, la JEP no solo lo deja libre, sino que también le allana el camino para llegar al Congreso.

Seguimos jugando con fuego. Ahora sabemos por el exsenador Bernardo Miguel Elías Vidal, conocido como ‘Ñoño’ Elías, que el dinero de Odebrecht llegó en el 2014 a la campaña de Juan Manuel Santos.

La lista de males no termina. A todo lo anterior agregamos la corrupción, la inseguridad, la inmensa e inevitable migración venezolana que huye de la dictadura de Maduro, apoyada por Rusia y China; la creciente violencia sexual contra menores, el asesinato de líderes sociales y, para ensombrecer más el panorama, el consentimiento de la Corte Constitucional del consumo de alcohol y drogas ilícitas en 12.000 parques públicos donde se recrean niños.

Sin embargo, las buenas noticias se abren paso. En una entrevista con Juan Roberto Vargas, de Caracol, el presidente Duque demostró con cifras concretas que el país iba por muy buen camino. Lejos de tener una economía estancada, en el primer trimestre de este año se presentó un crecimiento del 2,8 por ciento, por encima de México, Brasil y Chile. La inversión extranjera ha crecido en un 68 por ciento, incluyendo 500 millones de dólares para la industria manufacturera. También ha crecido la inversión en tecnología. El fondo más grande del mundo, SofOne, invirtió en Colombia 1.000 millones de dólares. Este año, asegura el primer mandatario, vamos a tener una de las inflaciones más bajas de los últimos cinco años.

Los beneficios de este crecimiento económico se ven reflejados en la educación. Ochenta mil jóvenes de escasos recursos podrán acceder a la universidad pública gratuitamente. También, con la buena salud de la economía, más familias recibirán subsidios para obtener su vivienda propia. Otro punto que debe tenerse en cuenta es el aumento del sector turístico desde el último trimestre del 2018.

Para el colombiano de a pie parecen irremediables delitos como el homicidio, el secuestro y el hurto, pero, según las estadísticas oficiales, estos también están disminuyendo a medida que se fortalece la Policía. Es hora de que nuestro mundo político deje de jugar con la candela del pesimismo y le reconozcamos a Duque sus buenas gestiones.

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