Avances de Duque

Avances de Duque

El actual mandatario también ha recuperado la situación económica, que estaba al borde de la crisis.

15 de agosto 2019 , 07:00 p.m.

El gobierno de Iván Duque ordenó la casa, escribió recientemente Paloma Valencia. Estoy de acuerdo. Mi apreciación del Gobierno no obedece a mi simple fidelidad al Centro Democrático. Me han bastado los hechos y las cifras que recoge la prensa.

Del gobierno pasado se heredó el problema del narcotráfico. En él se sustentan el Eln, las disidencias de las Farc y otros grupos guerrilleros que operan en el país. Pues bien. Por primera vez en 10 años se están frenando los cultivos de coca. No olvidemos que dichos cultivos subieron a más de 200.000 hectáreas por una serie de negligencias del expresidente Santos. La más grave fue prohibir la aspersión aérea con glifosato. Por esta medida, a gusto de las Farc, y un deficiente control de los territorios, se multiplicaron los grupos armados por las recónditas vías creadas por los carteles mexicanos para la exportación de la droga. El presidente Duque, mediante la erradicación manual de los cultivos y las más estrictas medidas de vigilancia, ha logrado, hasta ahora, eliminar cerca de 40.000 hectáreas, y espera que la Corte Suprema autorice la utilización del glifosato para llegar en un año a más de 100.000 hectáreas erradicadas.

El actual mandatario también ha recuperado la situación económica, que estaba al borde de la crisis. En efecto, el producto interno bruto (PIB), que en el 2017 solo había crecido hasta 1,14 por ciento, hoy sobrepasa el 3 por ciento, y avanza hacia un 3,6 por ciento, tasa que supera la de los países latinoamericanos. Como bien lo señala Paloma Valencia, la inversión extranjera directa (IED) creció 68,4 por ciento, gracias, entre otros estímulos, al impulso de la ley de financiamiento. En lo que va corrido de su mandato se ha duplicado la energía renovable, y se están destrabando en un 70 por ciento los proyectos de grandes vías de comunicación. En su reciente viaje a China, el Presidente logró abrir un amplio mercado para el aguacate Hass y un acuerdo de exportación de banano por 40 millones de dólares.

Las fobias políticas de una izquierda radical y de los huérfanos de la ‘mermelada’ desconocen estos avances de Duque. Su segundo año, que apenas empieza, pondrá las cosas en claro

Otro punto que se le reconoce a Duque: la educación. Hacia ella se han dirigido recursos importantes que la han favorecido y han permitido que 47.000 jóvenes tengan acceso a la educación superior y 80.000 niños de bajos recursos logren entrar de forma gratuita a la educación pública.

No obstante estos avances económicos, subsisten dos problemas que pesan desfavorablemente en el panorama nacional: el desempleo y la inseguridad. El primero solo ha tenido una pequeña reducción en las principales ciudades, pero en el resto del país se complica, mientras grandes empresas extranjeras se han establecido sin ofrecer aún todos sus puestos de trabajo. La emigración de 1’400.000 venezolanos es otro factor que explica que se mantengan los altos niveles de desempleo.

Nunca se había visto semejante fenómeno migratorio en América Latina. Duque se niega al cierre de fronteras pedido por algunos extremistas. Rechaza la xenofobia. No está de acuerdo con los gobiernos de Perú y Ecuador, que les han impuesto la visa para que puedan ingresar al país. Ha solicitado a la OEA un estatuto de protección temporal para los emigrantes. Ha firmado una resolución para darles la nacionalidad a 24.000 niños venezolanos nacidos en Colombia, y ha ordenado para ellos toda suerte de vacunas y atención médica.

No debe olvidarse que la violencia y la inseguridad han trastornado la vida del país desde hace más de 70 años. Todavía, no obstante los acuerdos, la paz no ha llegado. En las zonas rurales, la violencia es una continua visitante. Todas estas prácticas y abusos también llegan a las ciudades a través de los grupos delincuenciales. Desde luego que estos atroces flagelos no los cura ningún gobierno de la noche a la mañana. Aunque los homicidios han descendido en un 9,8 por ciento, la cura es lenta y dolorosa, como la eliminación del narcotráfico.

Por lo pronto, las fobias políticas de una izquierda radical y de los huérfanos de la ‘mermelada’ desconocen estos avances de Duque. Su segundo año, que apenas empieza, pondrá las cosas en claro.

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