¿Confinar o no confinar?

¿Confinar o no confinar?

Hay tres puntos claves que debiera enfrentar una evaluación de costos y beneficios del confinamiento

13 de octubre 2020 , 09:25 p. m.

MELBOURNE. Durante los últimos tres meses, esta área metropolitana donde viven casi 5 millones de personas, capital del estado australiano de Victoria, estuvo sometida a uno de los confinamientos más estrictos del mundo. Solo se puede salir de los hogares para comprar artículos esenciales, solucionar necesidades médicas, cuidar a personas, realizar hasta dos horas de ejercicio al día e ir a trabajar si no es posible hacerlo desde casa. Los viajes a más de 5 km (3,1 millas) de casa, o más allá de la frontera del área metropolitana, están prohibidos. La policía multa fuertemente a los infractores.

En el momento de escribir este artículo, el estado lleva registrados más de 20. 000 casos y 800 muertes. Todos los demás estados australianos juntos tuvieron menos de 7.000 casos y 100 muertes, por lo que se llegó a esperar que Australia pudiera eliminar el virus, como casi lo hizo la vecina Nueva Zelanda.

La mayoría acepta que el confinamiento es necesario porque salva vidas, y la brusca reducción de la cantidad de nuevos casos y muertes durante el confinamiento sugiere que sí evita muertes por covid-19.

Pero esa es solo una parte de la ecuación; el mes pasado, en el Reino Unido, 32 científicos firmaron una carta dirigida al primer ministro Boris Johnson en la que señalan los perjuicios significativos que causan los confinamientos (los cuales, sugieren, pueden ser mayores que sus beneficios). Los científicos citan una estimación de Cancer Research UK, según la cual los confinamientos llevaron a que se pospusieran 2 millones de estudios de detección, análisis o tratamientos contra el cáncer, que podrían costar hasta 60. 000 vidas (más que las 42.000 muertes por covid-19 en el Reino Unido hasta la fecha).

Incluso si los confinamientos salvan vidas en los países que los implementan, eso no es suficiente para determinar que sea la decisión gubernamental adecuada.

Un grupo de investigadores liderado por Olga Yakusheva, una economista de la Universidad de Míchigan, trató de estimar la cantidad de vidas netas que se salvaron (o perdieron) por las políticas de mitigación de la pandemia en EE. UU. en 2020. Según el equipo, esa medidas de salud pública salvaron entre 913.762 y 2’046.322 vidas, pero también pudieron haber generado “una pérdida colateral indirecta” de entre 84.000 y 514.800 vidas, lo que resulta en entre 398.962 y 1’962.322 vidas netas salvadas. Es un rango amplio, pero claramente se trata de un resultado positivo.

Hay también tres cuestiones claves que debiera enfrentar una evaluación de los costos y beneficios de los confinamientos. En primer lugar, una evaluación adecuada no descartaría la diferencia entre morir a los 90 y a los 20, 30 o 40 años de edad. Debiéramos contar los años de vida salvados o perdidos, no solo las vidas.

En segundo lugar, el impacto de los confinamientos sobre la calidad de vida también es importante. Estos producen desempleo generalizado, por ejemplo, y eso reduce bruscamente la satisfacción en la vida.

En tercer lugar, debemos considerar el impacto sobre quienes incluso en épocas normales tienen dificultades para satisfacer sus necesidades básicas y las de sus familias. La pobreza extrema se fue reduciendo en forma continua durante los últimos 20 años, pero eso cambió este año: en lo que va de 2020 aumentó en 37 millones de personas. La parte que depende de los confinamientos seguramente sea significativa.

Según Henrietta Fore, directora ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en el punto máximo de la pandemia 192 países habían cerrado sus escuelas, lo que impidió que 1.600 millones de niños asistieran a clase en persona. Para muchos, el aprendizaje remoto no hubiera sido una posibilidad; se estima que al menos 24 millones de niños abandonaron la escuela en forma permanente. En el caso de muchas niñas, probablemente implique un matrimonio temprano en vez de una posible carrera.

Incluso si los confinamientos salvan vidas en los países que los implementan, eso no es suficiente para determinar que sea la decisión gubernamental adecuada.

Peter Singer
Copyright: Project Syndicate

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