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Oda a la esperanza

Oda a la esperanza

Pareciera que todos se pusieron de acuerdo para hacerles eco al miedo, la desesperanza y el dolor.

23 de octubre 2021 , 10:17 p. m.

En este momento de desesperanza no nos queda más que levantarnos. Según los datos de Invamer de agosto del 2021, la percepción de la mayoría es que en Colombia las cosas están empeorando (77 %), la inseguridad se agrava (96 %), el desempleo y la corrupción siguen viéndose como los grandes problemas del país, y de paso las instituciones que deberían combatir los dos últimos fenómenos tienen, de acuerdo con la misma encuesta de Invamer, una percepción principalmente negativa, como la Procuraduría (59 %), la Contraloría (62 %), el Congreso (86 %), el sistema judicial (86 %) y la Fiscalía (72 %).

Al encender las noticias, abrir los periódicos y leer las redes, la crítica y la desesperanza son el tema principal. Las cosas no están fáciles y pareciera que todos se pusieron de acuerdo para hacerles eco al miedo, la desesperanza y el dolor. Y es entendible, pero debemos avanzar. Hay varias personas concentradas en construir desde la esfera del trabajo y de sus vidas personales.

Hace algunas semanas me preguntaron por qué creía que era posible cambiar las cosas. A lo que respondí: creo en el talento humano del sector público, en las capacidades transformadoras de sus entidades y en la mejora continua de las condiciones sociales. Creo que con un esfuerzo sincero, transparente y decidido se puede contribuir de manera determinante en generar valor público al entregar bienes y servicios. Y en virtud de esta convicción emprendo cada día mi trabajo.

En lo personal, creo en la evolución de los seres humanos, su capacidad creadora, transformadora y resiliente. Creo en nuestra fuerza para levantarnos después de caer. Creo en la capacidad de vivir en comunidad y que cuando el amor guía nuestros pasos somos capaces de ser mejores. Amor, no solo de pareja, sino un amor propio que te da confianza y un amor a los demás que permite dar y compartir, entendiendo que somos un pequeño punto de espacio y tiempo en este planeta.

Esta oda a la esperanza no es un poema, es un llamado a buscar el equilibrio, a salir de la oscuridad y del pesimismo. Es una invitación a los emprendedores a no desanimarse, a quienes tienen empresas a que retomen la senda para que vuelvan a crecer y generen empleo, a los empresarios y comerciantes quienes tuvieron una época dura y sobrevivieron, y que hoy están en una situación similar a antes de la pandemia es importante que retomen la senda de salarios que traían para que las familias puedan nuevamente estabilizar su consumo y contribuir a la reactivación.

A quienes nos levantamos cada día a trabajar, hagámoslo con determinación y convicción de que dando lo mejor de nosotros la economía despega y la situación mejora. Busquemos en nuestro interior eso que nos hace verdaderamente valorar la vida, luego con serenidad y decisión avancemos hacia ello. Elevemos nuestra autoestima colectiva.

Esta oda es una invitación a levantarnos y caminar nuevamente con paso firme y decidido. No podemos dejar de insistir y persistir de creer y de soñar. Algunos días seguro serán más difíciles que otros y nos costará levantarnos, pero de seguro alguien más está luchando por persistir y no debemos ser inferiores a los desafíos que enfrentamos.

PATRICIA RINCÓN

(Lea todas las columnas de Patricia Rincón en EL TIEMPO, aquí).

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