Los jóvenes primero

Los jóvenes primero

El orden de vacunación debería invertirse.

18 de enero 2021 , 12:51 a. m.

No hay tiempo que no se cumpla ni plazo que no se venza: en quince días comenzarían a llegar al país las primeras dosis de la vacuna contra el covid-19, según ha dicho el propio Presidente de la República. Vacuna que ya se está aplicando en cinco países de América Latina, aunque con graves tropiezos como en el caso brasileño y argentino, donde los planes de inmunización están lejos de lo prometido.

Y mientras medio país tiene puestas las esperanzas en la vacuna del futuro, el otro medio no quiere vacunarse. ¿Y entonces? ¿Cómo hacemos para lograr la inmunidad de rebaño? ¿Cómo pinchamos al 70 % de la población para tener el bicho bajo control? ¿O vamos a dejar que los contagios sigan disparados? ¿Qué les sigan pasando factura a los más pobres y llevados? ¿Dejamos que el personal de salud se reviente de tanto trabajo? ¿O que los niños pierdan su desarrollo social por la falta de contacto con sus pares y otros seres humanos?

Unos cuantos colombianos saldrán para Miami a vacunarse mientras hacen 'shopping', otros se irán de caza por Latinoamérica buscando la vacuna contra el covid-19, y otros más intentarán importarla directamente desde Estados Unidos para sus familias y empresas. El mantra es el mismo en varios lados: tener plan B por si no llegan los lotes de Covax, o por si se demoran los cargamentos de los secretísimos acuerdos con las farmacéuticas.

Y cuando por fin lleguen las vacunas al país, la prioridad la tendrán los más viejos y grupos de alto riesgo. ¿Tiene sentido administrar primero la vacuna entre quienes tienen mayores probabilidades de morir? ¿No deberíamos suministrarla entre quienes tienen toda una vida por delante? ¿Jóvenes y adolescentes, por ejemplo?

La propuesta la lanzó esta semana el diario 'The Boston Globe' en los Estados Unidos: ‘Vaccinate the youngest first’, o en trillado español ‘Vacunen a los jóvenes primero’. Una estrategia que debería servir para matar dos pájaros de un solo tiro: maximizar la eficiencia de la vacuna y minimizar los contagios.

En primera fila estarían los 'millennials' (nacidos entre 1980 y 1993) y la generación Z (1993-2000), los dos grandes grupos de asintomáticos y los mayores responsables de la propagación del virus en todo el globo terráqueo.

A ellos se les llegaría por la vía más rápida: a través de las escuelas, universidades y claustros. Vacunaciones masivas, en campus, que simplificarían y abaratarían enormemente los costos y obstáculos de distribuir la vacuna en todo el territorio colombiano.

Ello pondría punto final a las ‘covid-fiestas’ y rumbas clandestinas, mientras se le daría un nuevo aire a la industria nocturna —bares, discotecas, cines, teatros y restaurantes—. Estos últimos podrían modificar sus rutinas para recibir a los comensales jóvenes que ya tengan la vacuna.

Junto a ellos deberían tener prioridad los maestros, como lo viene pidiendo a gritos la Unicef desde hace tiempo. ¿O para qué queremos la vacuna si no es para garantizar la supervivencia de la especie y el bienestar y educación de las generaciones futuras?

¿Para qué gastarse las primeras dosis en los más viejos y enfermos?

PAOLA OCHOA

Más de Paola Ochoa

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.