Lentos

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Colombia se durmió con la crisis mundial de salud que se está gestando por el uso de vapeadores.

29 de septiembre 2019 , 11:28 p.m.

La noticia pasó desapercibida en los medios de comunicación colombianos, pero fue primera página de los más importantes diarios en otros lados: la renuncia de Kevin Burns, presidente de Juul, la empresa que domina el mercado mundial de cigarrillos electrónicos o vapeadores en una inmensa gama de colores, olores y sabores. Todo en medio del creciente escándalo global por la devastadora enfermedad pulmonar que ha matado a 8 personas en un mes y que tiene en cuidados intensivos a centenares de fumadores en todo el mundo.

Un escándalo que ha hecho, de refilón, que se dañe la fusión entre las multinacionales Philip Morris y Grupo Altria, dos poderosísimos jugadores de la industria del tabaco y dueños también del archimillonario mercado mundial de los nuevos dispositivos para fumar. La fusión se truncó hace cinco días y se le impusieron los santos óleos al que iba a ser el gran negocio global de este año.

Y es que no se trata de cualquier escándalo: más de 500 personas se han enfermado en Estados Unidos por esta misteriosa enfermedad pulmonar y, de ellos, más de la mitad son menores de 25 años. ¡Menores de 25 años! Una cifra escabrosa que no es de extrañar, pues el vapeo se ha convertido en la última moda entre los jóvenes de media humanidad, que lo ven como lo más ‘cool’ que su generación pueda probar. Lo que fue el cigarrillo para los abuelos de la posguerra es ahora el vapeo saborizado para los ‘millennials’.

Precisamente por todo esto es que países como India y Brasil –y ciudades como Nueva York, Boston y San Francisco– decidieron cortar de tajo el asunto y acaban de prohibir las ventas de cigarrillos electrónicos en sus terruños. Donald Trump anunció que hará lo mismo en todo el territorio norteamericano, aunque todavía no lo ha materializado, tal vez por la enorme presión y el gigantesco ‘lobby’ de tabacaleras como Philip Morris, jugadas a fondo en el millonario negocio de los nuevos dispositivos electrónicos.

Y mientras medio planeta se pone las pilas y se mueve en este tema, Colombia se queda quieta como si estuviera en una bicicleta estática. ¿En dónde está el Ministerio de Salud? ¿En dónde está el Invima? ¿No deberían estar ya prohibiendo el uso de cigarrillos electrónicos? Lo máximo que se ha producido hasta el momento es un comunicado de un grupo de científicos y médicos colombianos en contra de los vapeadores.

Es cierto que avanzan en el Congreso colombiano un par de proyectos para limitar su uso –uno para restringir el consumo entre jóvenes, otro para limitar su consumo en espacios cerrados y otro más para que paguen impuestos–, pero ninguno prohíbe su venta y consumo, que es lo que están haciendo los gobernantes responsables en el resto del mundo.

Y lo más preocupante es que el 15 % de los jóvenes colombianos entre los 12 y 18 años han probado los cigarrillos electrónicos. Eso significa que hay casi 2 millones de muchachos que vapean y que podrían estar desarrollando una gravísima enfermedad pulmonar. Pero nadie hace nada, ni se toman medidas impopulares pero necesarias.

Y a propósito del millonario vicio de fumar, otras dos noticias para ponernos a pensar. Primero, la aprobación de una ley por parte de la Cámara de Estados Unidos para que los negocios de marihuana puedan tener cuentas en el sector financiero (algo impensable hasta hace poco por el riesgo de lavado de activos, y por eso todas las transacciones en los dispensarios eran en efectivo).

Y, segundo, el reciente estudio de Fedesarrollo sobre el potencial exportador de la marihuana medicinal; un negociazo que podría generar 27.000 empleos en los próximos 10 años, facturar 2.800 millones de dólares anuales y rebasar las ventas externas de cacao. Pero mientras nosotros vamos a paso de tortuga, las empresas de cannabis canadienses y norteamericanas se están adueñando del negocio y hoy son las estrellas de las grandes bolsas de valores del mundo.

Para decirlo más claro que un gallo: bienvenidos los porros de marihuana medicinal, pero jamás en vapeadores que generan una gravísima enfermedad pulmonar.

PAOLA OCHOA
En Twitter: @PaolaOchoaAmaya

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