La soga al cuello

La soga al cuello

Veinte bandoleros reencauchados no son nada comparados con los casi 3 millones de desempleados.

01 de septiembre 2019 , 11:40 p.m.

Bonito panorama el que pinta por estos días para la población colombiana: exguerrilleros reencauchados, alertas de trasteo de votos en una docena de departamentos, contralores departamentales corruptos, Fiscalía acéfala, migración desbordada, dólar por las nubes y el mayor desempleo en siete años.

Pero nada debería ser más importante en estos momentos que el último punto de ese depresivísimo listado: el grave deterioro del empleo. Por más escandalosos que sean los videos de ‘Iván Márquez’ y sus secuaces, la verdad de a puño es que lo más peligroso para los colombianos en este instante es que el desempleo se siga trepando. Un par de cientos de bandoleros reencauchados no son nada comparados con los casi 500.000 colombianos que se quedaron sin chanfa de junio a julio de este año.

Una noticia que sí debería ponernos con los pelos de punta, pero que increíblemente ha quedado eclipsada con el videomontaje de ‘Iván Márquez’ desde las selvas venezolanas. Que veinte tipos vestidos de camuflado –y debajo de unos árboles extranjeros– tengan más despliegue mediático que los 2,7 millones de desempleados que hay en Colombia, solo demuestra tres cosas por el momento: que los medios tenemos el foco completamente errado, que estamos obsesionados con una pelea caduca que no conduce a ningún lado y que nuestros líderes prefieren pelear entre ellos antes que atender los verdaderos problemas de los colombianos.

El principal problema de Colombia, hoy por hoy, se llama desempleo, y ese sí que debería tenernos consternados. Porque tiene a millones de personas con la soga al cuello en materia de ingresos y viviendo al fiado en la gran mayoría de casos. Porque se sigue ensañando una y otra vez contra los jóvenes y mujeres, dos grupos que eternamente se dan de bruces contra el muro indestructible del trabajo para los machos mayores de 28 años. Y porque ahora, también, golpea duramente a los ciudadanos que vivían hace un año en Venezuela, entre quienes el desempleo ronda casi el 20 ciento; una cifra que prácticamente dobla la del resto de ciudadanos.

Y lo peor es que todo puede empeorar, cortesía de un sinnúmero de factores que los guerreristas no están viendo: la guerra comercial entre gringos y chinos, la recesión actual en 14 países del mundo, la probable estampida de México y Brasil, el megadespelote en Argentina y un dólar que podría pasar de los 3.500 pesos en un abrir y cerrar de ojos.

Ni hablar si el Consejo de Estado decide frenar el fracking y se oscurecen las perspectivas de estabilidad en las finanzas del Estado, con lo que ello supondría en recortes de nómina y de presupuesto en menos de lo que canta un gallo. Si nos quedamos sin petróleo, una quinta parte del Estado colombiano tendría que ser recortado de un plumazo.

¿En serio nos vamos a reventar los sesos por ‘Iván Márquez’ y su combo de viejos y corruptos renegados?

PAOLA OCHOA
En Twitter: @PaolaOchoaAmaya

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