Hipócritas

Hipócritas

Ahora resulta que todos aman a ‘Roma’ y a las empleadas domésticas.

17 de febrero 2019 , 11:58 p.m.

Dicen que va a barrer en los Óscar, que de las 10 nominaciones que tiene a cuestas, tal vez se quede con la mitad o una tercera parte de ellas. Y no dudo de que así sea, pues ‘Roma’ es una película que fue hecha para ganar premios y condecoraciones rocambolescas.

Pero me queda una duda: ¿en serio todos aman a Cuarón y a las empleadas del servicio doméstico? ¿A esas que obligamos a ponerse uniforme en nuestro hogar, para dejar claro que no son familia nuestra? ¿A esas que montamos en ascensores del servicio y entran por la puerta trasera? ¿A esas que no permitimos sentarse a comer con nosotros a la mesa? ¿A esas que confinamos al cuarto más pequeño e insignificante de nuestras viviendas?

¿A esas mujeres que no abrazamos, ni besamos, ni tocamos ni siquiera presentamos a nuestros amigos o invitados? ¿A esas que recogen y ordenan lo que dejamos por ahí tirado? ¿A esas que limpian lo que nadie quiere limpiar? ¿A esas que exigimos disfrazarse de delantal blanco para ir a nuestros clasistas clubes sociales y que no se mezclen con el resto de socios e invitados?

¿A esas que tratamos como invisibles por pertenecer a otro estrato social? ¿A esas que distanciamos con todo tipo de lenguajes corporales y barreras no verbales? ¿A esas que estratificamos dentro de nuestro propio hogar? ¿A esas que sufren acoso sexual de parte de algunos hombres dentro del hogar?

Y pensar que ahora se atreven a decir que ‘Roma’ es bellísima, al igual que su hermosa protagonista. ¿Una indígena humilde que no mirarían nunca si la ven pelando papas y lavando ropa? ¿A la que jamás aceptarían como mamá de sus hijos ni tampoco como su propia esposa? ¿A la que discriminarían por el solo hecho de llamarse Yalitza y pronunciar palabras jocosas?

Pero claro, ahora sí les gusta Yalitza porque está nominada al Óscar y porque aparece vestida de Dior en la última portada de ‘Vogue’. Sí señor, de Christian Dior, y no con un vestido autóctono de una mexicana humilde en plena Ciudad de México.

Sociedad hipócrita y oportunista. Y eso lo sabe bien Alfonso Cuarón, que se aprovechó de eso para vendernos escenas de traperos, planchazos y lavadas de platos como si se tratara de la última Coca-Cola del desierto.

Cuarón sabe además que Hollywood —demócrata y liberal hasta los tuétanos— está enfrascado en una batalla campal contra los godos republicanos de Washington. Y donde cualquier cosa que medio huela a México hay que restregársela en la cara a Trump.

Y con toda la razón: el presidente de los Estados Unidos quiere construir el muro con México alegando una emergencia nacional por la ‘invasión’ de ilegales centroamericanos y tráfico de narcóticos. Un giro melodramático que le permitiría saltarse el Congreso y encontrar otras maneras de financiarlo, si es que logra ganar la batalla de opinión ante los estrados judiciales norteamericanos.

Si Cuarón es oportunista, Netflix es mercantilista. Esa plataforma se gastó 15 millones de dólares en producir ‘Roma’ y ahora tiene que ponerla a facturar a como dé lugar. Y nada mejor que 10 nominaciones al Óscar como preámbulo de una millonaria caja registradora. Sobre todo ahora que pierde miles de suscriptores diarios por la feroz competencia de Amazon Prime, Hulu y HBO Digital. Una ‘Roma’ premiada por la Academia le sirve para recuperarse del golpe tras la salida de Disney, Marvel y 21st Century Fox. Tres grandes sellos cinematográficos que acaban de divorciarse de Netflix para irse con otro postor o para crear su propia plataforma.

Y por eso mi pregunta del millón: ¿es ‘Roma’ una película buena por sí sola? ¿Más allá del clasismo hipócrita y de los intereses políticos y económicos? ¿Tiene lo suficiente como para merecer una decena de nominaciones al Óscar? ¿A mejor película, mejor director, mejor actriz principal, mejor actriz de reparto, mejor guion original, mejor película extranjera, mejor diseño de producción, mejor fotografía y otro montón de cosas?

Nadie discute que Cuarón es un gran director y que la fotografía de la película es extraordinaria. Pero ¿mejor guion original? ¿Una empleada del servicio haciendo labores domésticas? ¿Lavando, planchando, aseando y despercudiendo los baños? ¿Todo porque detrás hay un enorme negocio que se promueve desde la Academia de Ciencias Cinematográficas de los Estados Unidos? ¿Una de las logias más rentables y poderosas de la humanidad entera?

‘Roma’ va a arrasar dentro de ocho días en la entrega de los premios Óscar. Y ustedes se graduarán del siguiente nivel de hipocresía y frivolidad criolla.

PAOLA OCHOA
En Twitter: @PaolaOchoaAmaya

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