El Titanic

El Titanic

Puede que los gringos no nos descertifiquen, pero nos harán la vida imposible de aquí a septiembre.

12 de mayo 2019 , 11:43 p.m.

Es como ver al Titanic minutos antes de estrellarse contra el iceberg. Sufre uno porque se va a estrellar, porque va a naufragar, pero también porque el capitán del barco parece estar demasiado ocupado comiendo y bailando al son de la orquesta.

Así se empieza a ver Colombia de cara a la certificación en septiembre por parte de Estados Unidos: como el Titanic rumbo al iceberg. Y empieza a sufrir uno porque se va a rajar, porque todas las señales están dadas por parte de la Casa Blanca y porque Trump afila las espuelas para declararnos como país que no colabora en la lucha contra las drogas.

Y es que los gringos vienen dando todas las puntadas: el retiro de las visas a los tres magistrados de la Corte Constitucional, la citación a un desayuno a esos mismos magistrados para rendir cuentas por el tema del glifosato, los reclamos de congresistas norteamericanos por la falta de resultados del Plan Colombia, los regaños de parte de Donald Trump, Mike Pence y John Bolton, y la cantaleta de ‘The Washington Post’ por las más de 200.000 hectáreas sembradas con matas de coca.

A eso se suma el afán propagandístico de la Casa Blanca de incluir la cocaína como una de las responsables del brutal incremento de las muertes por sobredosis en Estados Unidos en los últimos tres años. Pero el verdadero culpable de esas muertes son los opioides como el fentanilo, una droga cien veces más potente que la morfina y que está detrás del 70 por ciento de las sobredosis en las que hubo cocaína.

Todas esas señales hacen pensar que los gringos van a descertificar a Colombia en el mes de septiembre. Y si eso llega a pasar, sería una calamidad. Un verdadero infierno para los exportadores nacionales —particularmente para los del campo—, que tendrían que esperar una eternidad para que sus productos pasen las aduanas americanas, con el riesgo de que en el intermedio la mitad de sus flores y frutas muera.

Pero nos salvará la campana, y la tabla de salvación vendrá por cuenta de la grave situación venezolana. Serían muy brutos los gringos si descertifican a Colombia justo cuando tienen que lidiar con Venezuela. Un país que se volvió tema de la campaña electoral norteamericana y del que depende la reelección de Donald Trump, que se juega su pellejo en la Florida, el cuarto mayor cuadrilátero electoral del imperio. Allí donde venezolanos y cubanos en el exilio tienen la sartén por el mango en el botín electoral más incierto de las elecciones del 2020 (California, Texas y Nueva York son predecibles).

Puede que los gringos no nos descertifiquen, pero nos van a hacer la vida imposible de aquí a septiembre. Y serán muchas las genuflexiones y arrodilladas de nuestro lado para buscar aplacar la última pataleta del imperio.

Ese imperio que acusa a otros de ser responsables de sus vicios, y no a su propia industria farmacéutica, hoy archibillonaria con las sobredimensionadas prescripciones de narcóticos y opiáceos que azotan al agobiado pueblo norteamericano.

No es gratis que existan en Estados Unidos alrededor de 1,8 millones de consumidores de cocaína mientras hay 20 millones de adictos a los opioides recetados y unos 50 millones de clientes regulares de la próspera industria de la marihuana.

PAOLA OCHOA
En Twitter: @PaolaOchoaAmaya

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