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El Chapulín Colorado

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¿Y ahora quién podrá defendernos?

19 de julio 2021 , 12:42 a. m.

Que la etiqueta diga ‘comunismo’ o ‘socialismo’ es lo que menos importa. El único sello nutricional que hay que mirar está en las calles de Cuba y Venezuela. Gente protestando porque se mueren de hambre. Y gente huyendo despavorida de esa misma hambre. Cuba, reina por décadas de una de las industrias azucareras más prósperas de Latinoamérica. Venezuela, emperatriz de la industria petrolera por generaciones enteras. Ambas hoy lacayas y con unas economías insulinodependientes de las importaciones extranjeras para su subsistencia.

Servilismo y sumisión que pudo haber suscitado el polémico comentario de Juanes, el mismísimo cantante de la 'Camisa negra': “El comunismo es una mierda, ojo Colombia entera”. Toro por los cuernos o por las pezuñas –decisión de cada quien y problema de su 'manager'– pero que pone los reflectores sobre lo que han sido estos años de Castros, Chávez y Maduros para la gente en las calles.

Gente sencilla y humilde que empieza a morir de hambre en Cuba y que huye del hambre en Venezuela, donde un salario mínimo solo alcanza para un litro de leche, un pan y un pasaje de buseta. Tanto filo estarán sintiendo por esos lares, que más de 2 millones de venezolanos emigraron a Colombia intentando matar el hambre. Cálculo que les salió regular, si tenemos en cuenta que 3 millones de colombianos engrosaron las filas de la pobreza en pandemia, que 2 millones de hogares solo comen dos veces al día, que cerca de 20 millones de almas son vulnerables y viven en penitencia continua.

Bombazo social que calentó las protestas y dio origen a la epopeya de la primera línea, cuyas trompetas anuncian para mañana el regreso de las marchas consabidas. Como si dos meses de paros no hubieran sido suficientes para golpear la economía, que ya venía inmersa en la mayor crisis en 100 años y perdiendo hasta la camisa. Camisa requetenegra –como cantaría Juan Esteban–, que hoy viste de luto a miles de empresas y millones de familias.

Millones de vidas que venían mejorando en los cuatro primeros meses del año en sus propias finanzas y economías, pero que en el quinto mes retrocedieron como el cangrejo por culpa de los paros y bloqueos de las principales vías y avenidas. Dupleta que arrinconó la producción industrial, el empleo y la carestía, como lo corroboran los datos que viene arrojando el Dane en estos últimos días.

¿Otra vez protestas para conmemorar dizque el día de la Independencia? ¿Cuál independencia? ¿Cómo puede haber independencia si estamos sometidos a la tiranía de los organizadores del paro y de la primera línea? ¿Estamos reducidos a que nos sigan marcando el futuro, sin importar las consecuencias para millones de familias?

¿Y ahora quién podrá defendernos? ¿En dónde está el Chapulín Colorado...? Hora de mandarles un mensaje ‘nutricional’ a todos nuestros niños.

PAOLA OCHOA
En Twitter: @PaolaOchoaAmaya

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