Claudia

Claudia

Votaré por Claudia porque es la única manera de lanzarle piedras al techo de cristal.

13 de octubre 2019 , 10:53 p.m.

Cuando nació mi bisabuela, las mujeres no podían tener cuentas ni propiedades a nombre de ellas.

Cuando nació mi abuela, las mujeres no podían terminar el bachillerato ni acceder a la universidad.

Cuando nació mi mamá, las mujeres no tenían derecho a votar.

Cuando nací yo, las mujeres eran vistas como trofeos de caza y piezas decorativas de belleza.

Cuando nació mi hija, las mujeres sufrían de una brutal desigualdad y discriminación laboral.

Y hoy en día, cuando siguen naciendo millones de niñas, ese lastre de antaño las frena todavía: la brecha salarial con los hombres es del 20 por ciento, el desempleo femenino dobla al masculino y la participación femenina en cargos gerenciales y juntas directivas sigue siendo mínima.

Ni hablar de la paupérrima participación en política: en el Senado de Colombia las mujeres son el 21 %; en la Cámara de Representantes, el 18 %; en los concejos municipales, el 17 %; en las gobernaciones, el 15 %, y en las alcaldías locales, apenas 12 %. Y lo que es peor: tan solo el 3 % de lo que reciben los partidos políticos se destina para ellas, según el último informe de ONU Mujeres y Transparencia por Colombia.

Pero cuando se trata de violencia, ahí sí nos llevamos todas las preseas: cada hora, 16 mujeres son víctimas de violencia sexual en Colombia; cada 36 horas asesinan a una mujer que había denunciado maltrato de su pareja y cada día violan a 55 niñas menores de 16 años en nuestra tierra (y esto es apenas lo que reportan).

No es una cuestión de raza, ni de estrato social, ni de inclinación sexual ni mucho menos de edad. Es un lastre con el que hemos tenido que cargar todas las mujeres desde la mismísima creación de la humanidad, desde que en el Génesis culparon a Eva de la expulsión del paraíso terrenal, y San Agustín predicó la necesidad de aplastarnos la cabeza.

Voy a votar por Claudia López porque es la única manera de seguirle lanzando piedras al techo de cristal. Porque es la mejor manera de honrar la memoria de mi bisabuela, de mi abuela y de mi mamá. La única manera de irle abriendo camino a mi hija de 7 años y a todas las generaciones de mujeres que vienen detrás. Y porque es una mujer preparada, competente, valiente, estudiosa, hecha a pulso, valiosa y un buen ejemplo de superación para todas las mujeres de Colombia.

Es mi responsabilidad histórica dentro de esa lucha milenaria por el reconocimiento de la igualdad: apoyar a una mujer en la primera conquista de la alcaldía de Bogotá.

PAOLA OCHOA
En Twitter: @PaolaOchoaAmaya

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