Carta al 2021

Devuélvanos la euforia con la que vivíamos.

04 de enero 2021 , 12:34 a. m.

Querido Año Nuevo, ¡bienvenido!

Siga, por favor, adelante; pase, que nuestro futuro le atañe.

Perdonará usted, querido 2021, que le tengamos una lista tan larga de pedidos. Su predecesor —el bisiesto más bisiesto de todos los bisiestos— se esforzó por poner la casa patas arriba, el mundo al revés, la vida trastocada en un dos por tres. Ya no tenemos los propósitos de otros años —ir al gimnasio, viajar más, dejar de fumar— sino que ahora anhelamos algo más preciado y escaso: abrazarnos más.

Y aquí va el primer pedido, para ir al grano y no alargarnos una eternidad: que nos devuelva todos los abrazos que su predecesor nos robó sin piedad. Apretar con fuerza a los seres queridos, consolar a los amigos, consentir a los niños, acariciar a los abuelos, abrazar a medio mundo sin temor a contagiar a nadie con el coronavirus.

Y aquí va el segundo pedido: devuélvanos la euforia con la que vivíamos. Las carcajadas en los cines, los cánticos en los estadios, los gritos en los conciertos de música, el júbilo en los festivales de teatro, la adrenalina de los grandes 'shows' y espectáculos. Volver a saltar en masa, gritar en coro, apeñuscarnos, estrujarnos. Fundirnos entre la multitud tras haber tenido que vivir distanciados unos de otros durante casi todo un año.

Y aquí va el tercer pedido, querido año 2021: devuélvanos los rituales que teníamos antes de la irrupción del coronavirus. Rituales que adoramos como los velorios con abrazos, hospitalizaciones con visitas dentro del cuarto, ceremonias de grado en liceos y claustros, misas con saludo de mano, fiestas de cumpleaños con personas de carne y hueso, y hasta sexo sin pruebas PCR ni examen de anticuerpos.

Lo que me lleva al último pedido, estimado amigo 2021: devuélvanos la educación escolar de los niños. Los recreos con pelotas y pasamanos, los juegos en el barro y el pantano, la lonchera que va rotando de mano en mano, los salones repletos de niños, los libros regados por todos lados, la educación a punta de juegos divertidos, los maestros oliendo a tiza y hasta a cigarrillo.

No siendo más, querido año 2021, me despedido de usted.

Con elevada estima y sentimientos de aprecio,

PAOLA OCHOA
En Twitter: @PaolaOchoaAmaya

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