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Que no se nos vayan las luces

Que no se nos vayan las luces

Es indispensable que la transición energética que adelanta el país sea armónica y organizada.

05 de diciembre 2021 , 10:28 p. m.

El sector eléctrico siempre ha estado comprometido con la protección y preservación del medioambiente y con la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, no solo por las metas trazadas desde el Gobierno Nacional, sino por un mejor futuro para todos. También hace grandes esfuerzos por continuar prestando un servicio confiable y seguro para el bienestar de los colombianos.

Colombia lidera la competencia por incorporar renovables en la matriz desde hace 20 años, gracias a nuestro parque de generación hidráulico, pero al mismo tiempo es importante seguir garantizando la confiabilidad, la cual ha caracterizado al sector durante más de dos décadas. Y por confiabilidad se entiende la capacidad que tiene el sistema de generación de abastecer la demanda tanto en situaciones climáticas complejas como ante contingencias de nuestro mercado.

En Texas, en febrero de este año, un apagón dejó a millones de hogares sin servicio de energía durante varios días, mientras que en varios países de Europa, como en España, la falta de viento disminuyó la generación de energía eólica. Esto, sumado al incremento de los precios del gas natural, desencadenó en el Viejo Continente aumentos abruptos en el precio de la energía eléctrica, tanto así que el 28 de octubre, el precio del kWh registró un incremento de casi cinco veces con respecto al mismo día del 2020.

Guillermo Reyes González, rector de la Universidad del Sinú, extensión Bogotá.

Foto:

Archivo particular

Como si fuera poco, en la crisis energética de China se han visto varias semanas de racionamiento que han afectado las actividades productivas. En conclusión, en el mundo se están materializando los riesgos de transiciones energéticas desordenadas que descuidan la confiabilidad del suministro de energía. Estas son experiencias que deben servir como lección para el proceso de transición energética que actualmente desarrollamos en Colombia.

La energía eólica y la energía solar son alternativas renovables y limpias para la generación, y es importante que continúen su desarrollo, pensando en hacer aportes trascendentales en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, no podemos desconocer tres aspectos que son claves en este sentido: la intermitencia de estas dos tecnologías, al depender exclusivamente de condiciones climáticas y recursos variables como la radiación solar y el viento, lo que pone en evidencia la necesidad de contar con otras tecnologías que soporten la demanda en el país; la condición renovable de la energía hidráulica, y los beneficios en eficiencia que aportan otras energías de soporte para el correcto funcionamiento del sistema.

Colombia tiene un sistema y un parque eléctrico robustos, los cuales no podemos descuidar, y, además, es importante decir que están en momentos de incertidumbre. En medio de la coyuntura actual, el Gobierno Nacional debe dar señales para que este parque pueda seguir entregando energía en el mediano y largo plazo, y aprender lecciones de las crisis energéticas que hoy se viven en diferentes partes del mundo.

En este sentido, el Gobierno Nacional no puede cometer el error de perder de vista durante la transición la importancia de la energía hidroeléctrica (que no por ser convencional pierde su categoría de renovable). Los proyectos hidroeléctricos representan cerca del 70 por cierto de la generación en Colombia y su participación ha sido trascendental para que en nuestro país tengamos una de las matrices más renovables, limpias y confiables del mundo. En conjunto con la energía térmica, que ha cumplido un papel importante para la confiabilidad, la hidroelectricidad ha soportado al sistema para el abastecimiento de energía ininterrumpido en las diferentes regiones del país.

En los últimos 28 años, Colombia no ha sufrido apagones por falta de energía. Esto se debe a que tenemos un sistema robusto y confiable, garantizando la prestación constante del servicio y el abastecimiento de la demanda en el país. En coyunturas como la actual, en la que estamos viviendo un proceso de reactivación vital para los diferentes sectores económicos, es aún más importante que las industrias, los colegios, los hospitales y los hogares cuenten con energía a precios competitivos 24 horas al día. La energía garantiza conectividad y calidad de vida. ¡De nada nos sirve ser verdes si nos quedamos sin luz!

Es indispensable que la transición energética que viene adelantando el país sea armónica y organizada, respetando las instituciones e innovando sin atropellar los esquemas de mercado que han probado su función, lo cual nos permitirá seguir contando con energía de soporte ante eventualidades climáticas y otros tipos de eventos de alto impacto.

GUILLERMO REYES GONZÁLEZ
Rector de la Universidad del Sinú, extensión Bogotá

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