¡Poner fin a la impunidad, dar libertad a la expresión!

¡Poner fin a la impunidad, dar libertad a la expresión!

Imagina un mundo sin impunidad, donde se pueda generar información sin miedo. Nosotros lo hacemos.

01 de noviembre 2019 , 07:00 p.m.

Por: Annie Game*

En este ‘Día internacional para poner fin a la impunidad de los crímenes contra periodistas’ es importante resaltar el enlace fundamental que existe entre la libertad de expresión y el derecho a la información. Los periodistas son frecuentemente el blanco principal cuando alguno de estos derechos es atacado, pero al final las víctimas somos todos.

Hace dos semanas, la Asamblea General de las Naciones Unidas acordó declarar el 28 de septiembre el Día Internacional del Derecho de Acceso Universal a la Información. Una victoria significativa después de una década de esfuerzos sostenidos de varios grupos de la sociedad civil, incluyendo varios miembros de Ifex, que trabajan en el continente africano.

Algunas personas –probablemente ninguna que haya estado alguna vez envuelta en la defensa de la libertad de expresión– habrán podido recibir la noticia de un nuevo día internacional de la ONU encogiéndose de brazos. Pero deberían pensarlo mejor. Nuestro derecho a la información es inseparable de nuestro derecho a la expresión; y ambos derechos están siendo atacados cada vez más.

Las amenazas toman muchas formas: desde ataques a periodistas, pasando por la desinformación deliberada, a la obstrucción del trabajo de los periódicos. Y los impactos tienen largo alcance: impiden el acceso de las personas a la información que necesitan para participar en asuntos que les interesan, exacerban la polarización política y debilitan la democracia.

Consideremos un caso bastante sonado como ejemplo del poder de la expresión y su vínculo con el acceso a la información.

Para nosotros, la cultura de impunidad que rodea los ataques contra periodistas es una de las más importantes amenazas a la libertad de expresión en todo el mundo

El mes pasado, unos seis millones de personas salieron a las calles en respuesta a la crisis del cambio climático. La creatividad de las protestas inspiró a muchos. La expresión en acción, fortalecida por hechos concretos.

La activista Greta Thunberg nos imploró “escuchar a los científicos”. Pero ¿qué pasa si las voces que necesitamos escuchar son silenciadas de modo directo o indirecto?

Hay voces que pueden ser silenciadas por la censura, o ahogadas en un mar de desinformación. Sin embargo, en casos cada vez más numerosos, la táctica para silenciar es el asesinato. Asesinatos sin consecuencias. Asesinatos protegidos por la impunidad.

Un estudio amplio llevado a cabo en agosto de 2019 reveló que los asesinatos de activistas ecológicos se han duplicado en los últimos 15 años. En el 90 por ciento de los casos no se ha procesado a los culpables. Un nivel de impunidad escandaloso, similar a aquel de los asesinatos de periodistas.

Mientras conmemoramos otro ‘Día internacional para poner fin a la impunidad de los crímenes contra periodistas’, no dejamos de pensar en este modo mortífero de censura.

La lista de la Unesco de periodistas asesinados en todo el mundo (más de mil desde 2006) es un recordatorio aleccionador. La proporción de mujeres dentro de estas cifras también ha aumentado. Las mujeres periodistas se enfrentan cada día a más a ataques específicos ligados a su género.

De los 207 periodistas asesinados entre enero de 2017 y junio de 2019, más de la mitad cubrían el crimen organizado, la política local y la corrupción.

Acabaron con su derecho a la expresión, para siempre, para que evitar que compartieran información.

Cada vez que uno de estos crímenes queda sin castigo, anima a otros. Aquellos que comparten información de interés público se preguntan, con razón, ¿vale la pena morir por esto? ¿Vale la pena poner a mi familia en riesgo? ¿Quién puede culparlos si deciden que la respuesta es no? El efecto dominó de la impunidad no termina nunca.

Por eso, durante más de ocho años, la red de Ifex ha hecho campañas para poner fin a la impunidad de los crímenes contra periodistas y contra todo aquel que ejerza su derecho a la libertad de expresión.

No es una labor que se preste a éxitos inmediatos. Es una carrera de largo aliento. La lucha no termina al encontrar a los culpables. Los Estados deben asumir su responsabilidad por permitir o incluso fomentar un clima de impunidad en el que semejantes crímenes tengan cabida.

Sin embargo, celebramos cada victoria, por grande o pequeña que sea. La buena noticia es que en Ifex hemos visto estrategias nuevas, colaborativas, creativas, poderosas, y progresos concretos.

En los últimos 12 meses salió a la luz en Gambia la verdad sobre el asesinato de la periodista Deyda Hydara, ocurrido en 2004. En un fallo histórico, la Corte Interamericana de Derechos Humanos también encontró culpable al Gobierno de Colombia por el asesinato, en 1998, de Nelson Carvajal; mientras que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) tomó la decisión histórica de presentar a la Corte de dicho organismo el caso de la periodista de investigación Jineth Bedoya Lima, quien fue víctima en mayo de 2000 de abusos y tratos crueles que casi le costaron la vida.

Hace apenas dos semanas recibimos gratamente la decisión en Kirguistán de reabrir –después de 12 años– el caso del periodista Alisher Saipov, asesinado en 2007, luego de la presión ejercida por Ifex y sus miembros locales, el Instituto para las Políticas de Medios (Media Policy Institute) y la Asociación Pública de Periodistas (Public Association Journalists).

Estos casos representan, en conjunto, 66 años de impunidad.

Que los responsables de la violencia contra periodistas, o bien aquellos que piensan recurrir a ella, oigan esto fuerte y claro: aun cuando el mundo haya apartado la vista y piensen que se salieron con la suya, sepan que no fue ni será así; que los que, como nosotros, estamos comprometidos con la lucha contra la impunidad persistimos, no nos rendimos. No estarán tranquilos nunca.

Para nosotros, la cultura de impunidad que rodea los ataques contra periodistas es una de las más importantes amenazas a la libertad de expresión en todo el mundo. Los avances logrados para poner fin a la impunidad no hubiesen sido posibles jamás sin la resiliencia, la persistencia y la tenacidad de los que luchan contra ella.

Debemos ejercer nuestra libertad de expresión y defenderla. Tenemos que ejercerla para denunciar crímenes contra periodistas y acabar con la impunidad.


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Solo hay un ‘Día internacional para poner fin a la impunidad de los crímenes contra periodistas’, pero esta importante lucha tiene lugar todo el año. Te invito a ver este breve video e inspirarte con los modos, cada vez más numerosos, como la gente en todo el mundo lucha contra la impunidad y busca que el ejercicio del periodismo sea menos peligroso.

* Directora ejecutiva de Ifex, la red global de organizaciones que defienden y promueven la libertad de expresión e información

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