Hacia una #ColombiaDigital en la Ocde

Hacia una #ColombiaDigital en la Ocde

Desde el sector privado vemos a la Ocde como un aliado para este camino hacia una ‘Colombia 4.0’.

08 de noviembre 2019 , 07:00 p.m.

Por: Karim Lesina* y Angel Melguizo**

Recientemente se celebró en Bogotá la #SemanaDeLaOcde, con la visita del secretario general Ángel Gurría y miembros de sus equipos técnicos de estadísticas, economía, desarrollo y digitalización. Ello anticipa la inminente entrada formal de Colombia como país número 37 en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde).

Los análisis técnicos de la Ocde confirman la solidez de la economía colombiana –para la que proyectan un crecimiento del 3,4 % en 2019 y del 3,5 % en 2020–, los avances sociales –con una clase media que es más numerosa que la población en situación de pobreza– y el progreso institucional, incluidos los mecanismos de colaboración del sector privado en áreas claves como conectividad digital y skills (competencias y habilidades).

Sin embargo, la Ocde también resaltó la necesidad de no aflojar el ritmo en ninguno de estos ámbitos, para caminar hacia un crecimiento económico resiliente, incluyente y verde. Las tasas de crecimiento proyectadas son la envidia no solo de casi todas las economías latinoamericanas, sino también mundiales, pero la productividad –la base de un progreso económico estable a largo plazo– continúa creciendo demasiado poco y de manera desigual entre sectores, empresas y regiones. En el ámbito social, seis de cada diez colombianos trabajan en el sector informal de la economía, con la vulnerabilidad que ello representa en términos de inestabilidad laboral y ausencia de cobertura de protección social, además del impacto negativo en recursos impositivos. Y en el área medioambiental, el aumento de la deforestación y las elevadas producción y utilización de hidrocarburos plantean dificultades.

En cuanto a las buenas prácticas, tres ámbitos de acción en el mercado digital son urgentes: piratería, privacidad e impuestos

Un área clave para afrontar con garantías estos nuevos retos del desarrollo es la transformación digital. La buena noticia es que Colombia recientemente ha dado pasos decisivos, como reconoce el informe Going Digital in Colombia. La ley de modernización del sector TIC, una aspiración de más de una década, sienta las bases para avanzar la conectividad digital. Conectar y conectar bien a todos los colombianos es imperativo, como menciona la ministra TIC, Sylvia Constaín. Para ello hay que universalizar el acceso –seis de cada diez hogares en zonas rurales no están conectados– y cerrar la brecha de velocidad –cuatro veces menor que el promedio de la Ocde y tres veces inferior a la de Chile–. Además, el Plan Nacional de Desarrollo no solo incorpora por primera vez un capítulo de transformación digital, sino que también planea asignar más recursos que nunca a las iniciativas TIC.

Por último, y no menos importante, tras años de retrasos, Colombia realizará próximamente la subasta de espectro en la banda de frecuencia de 700 MHz. Este es un elemento esencial para avanzar en la cobertura 4G en áreas remotas y rurales, dado que es una frecuencia que se expande bien en distancias largas y puede responder a la demanda de aplicaciones móviles y el desarrollo del internet de las cosas. Y permitirá a Colombia cerrar la brecha de conectividad no solo con la Ocde, sino con otros países latinoamericanos que se adelantaron en el proceso, como Chile (2013-2014), Argentina (2014), Brasil (2014) y México y Perú (2016).

Desde el sector privado vemos a la Ocde como un aliado clave para este camino hacia una ‘Colombia 4.0’. Tras haber apoyado estos avances citados, llega el momento de la implementación, de avanzar hacia una regulación e institucionalidad inteligente del ecosistema digital. En un evento organizado por Bancolombia y EMnet/Centro de Desarrollo de la Ocde, que contó con la participación de más de 50 empresas radicadas en Colombia, destacamos cómo la Ocde podría ahora ayudar impulsando principios y compartiendo buenas prácticas en materia digital.

El mercado digital de Colombia y Latinoamérica precisa de reglas regionales que respondan a la propia realidad económica y social con ciudadanos y empresas cada vez más globales. A este principio de globalidad se debe añadir el de innovación. Todos estamos aprendiendo cada día nuevos elementos de la economía digital. Por ello se recomienda que se experimente cómo los ciudadanos, los consumidores y las empresas se comportan en el ámbito digital antes de regular copiando simplemente normas que han regido por décadas el mundo físico. La Ocde puede contribuir con evidencia en el diseño y en los resultados de los sandboxes regulatorios, que permiten precisamente aprender en la vida real antes de regular. Por último, la convergencia digital lejos de ser un lugar común, es una realidad. Hoy, empresas como AT&T se han transformado de operadores de tecnología y telecomunicaciones a un negocio que incluye también la creación y distribución de contenidos con WarnerMedia, Directv y Sky Brasil, y publicidad a través de Xandr. Además, en estos mercados ‘tradicionales’, como el de telecomunicaciones, han surgido nuevos actores, por ejemplo, las plataformas tecnológicas. Esto recomienda no solo contar con reguladores convergentes e independientes, como fue aprobado dentro de la mencionada ley TIC con la renovada Comisión de Regulación de Comunicaciones, sino también repensar cómo se definen los diferentes sectores y cómo se evalúa y asegura la competencia en ellos.

En cuanto a las buenas prácticas, tres ámbitos de acción en el mercado digital son urgentes: piratería, privacidad e impuestos. La lucha contra la piratería y la protección de la propiedad intelectual deben ser más fuertes. Colombia está embarcada, al igual que algunos países latinoamericanos, en el desarrollo de la economía naranja, alrededor del sector cultural. Menos piratería significará más economía naranja, más recursos públicos y también más formalidad laboral, el principal reto según el informe económico de la Ocde. Latinoamérica debe, además, avanzar hacia principios regionales en el ámbito de la privacidad y seguridad de los datos, que reflejen su propia idiosincrasia, sin copiar iniciativas de otras regiones. Por último, la fiscalidad internacional debe modernizarse, adaptándose a unas economías en la que todos los sectores se digitalizarán en mayor o menor medida. La iniciativa de la Ocde sobre impuestos digitales, que debería acordarse a inicios de 2020, permitirá eliminar (des)ventajas artificiales.

Colombia es uno de los mercados digitales con mayor potencial en Latinoamérica. Pero este potencial debe materializarse para contribuir a evitar las nuevas trampas del desarrollo, y convertir a Colombia en una economía más dinámica, más resiliente y más incluyente. Es de celebrar, por ello, la próxima entrada de Colombia en la Ocde, ese grupo de buenos principios y buenas prácticas, muchas en el ámbito de la conectividad y la transformación digital.


*Vicepresidente sénior, AT&T International External and Regulatory Affairs.
** Vicepresidente, AT&T Directv Latin America, External and Regulatory Affairs.

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