El autocuidado en salud: el camino hacia el bienestar

El autocuidado en salud: el camino hacia el bienestar

Hablemos sobre cómo podemos mejorar nuestra salud y la de nuestro sistema.

27 de octubre 2019 , 01:05 a.m.

Mucho se habla del autocuidado en salud, pero realmente pocos conocen a qué se refiere este concepto y, sobre todo, sus importantes implicaciones, tanto para la salud de las personas, como para mejorar la calidad de la atención y las maltrechas finanzas del sistema de salud colombiano.

En efecto, cuando se habla de autocuidado, las personas, por lo general, piensan en el ejercicio, en una dieta sana y en un estilo de vida saludable, que son componentes muy importantes del autocuidado, pero están lejos de englobar todo lo que este concepto implica. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) menciona siete pilares fundamentales para que el autocuidado sea exitoso, en el sentido de permitirles vidas útiles y más largas a las personas, al mismo tiempo que se garantiza la sostenibilidad de los sistemas de salud de los países. La OMS, adicional a los temas de dieta y ejercicio, habla de bienestar mental (que implica tener bajos niveles de estrés y la capacidad de control de las personas), conocimiento de los riesgos en salud (fumar, beber en exceso, no hacer ejercicio, etc.), higiene (incluyendo la higiene del sueño) y, de manera importante, algún grado de conocimiento mínimo de temas de salud y, derivado de ese conocimiento, el uso apropiado de los productos y servicios de salud.

Estos dos últimos aspectos son fundamentales (conocimiento y uso apropiado de productos y servicios). Es decir, combinar hábitos saludables con un adecuado conocimiento y uso de los servicios es la manera más efectiva de ayudarse a sí mismo, garantizando que, por ejemplo, pueda uno conocer a sus nietos gozando de buena salud, además de ayudar al sistema de salud y a las finanzas públicas en general.

Veamos. Si se tienen hábitos saludables (incluyendo actividad física y buenos patrones de nutrición) y se combinan apropiadamente con un uso racional de los servicios del sistema de salud y productos como medicamentos o tratamientos, todos ganaremos. Un ejemplo ilustra bien este punto. Si un individuo sufre una afección leve, como una diarrea pasajera, el cuidado en casa con tratamientos caseros e hidratación apropiada es suficiente para recuperarse de manera adecuada. La otra cara de la moneda es una infinidad de personas atendiendo a los servicios de urgencias sin necesidad, implicando un gasto muy grande (e innecesario) para el sistema de salud, representado en servicios e incapacidades. Adicionalmente, esto se traduce en una mayor congestión del sistema, que, al final, redunda en una peor calidad en la atención para los que sí tienen padecimientos graves y requieren atención inmediata. Ejemplos como este hay varios, relacionados con dolores de cabeza leves, gripas, hongos y otros temas menores de la piel, solo para mencionar algunos de los más importantes. Los beneficios de seguir esta actitud son evidentes, tanto para el individuo

que no se somete a tratamientos que pueden terminar teniendo efectos indeseables, como para el sistema de salud mismo, que ya tiene una demanda alta y creciente.

Sin embargo, para que esta estrategia sea exitosa deben desarrollarse algunos aspectos relevantes de manera paralela. Primero, es fundamental que la mayoría de la población tenga algún conocimiento sobre su salud y sobre qué padecimientos pueden ser considerados leves o no leves (precisamente es por esto por lo que el pilar de conocimiento de la OMS es tan importante). En ese orden de ideas, es clave, por ejemplo, que si el dolor de cabeza o la diarrea son muy fuertes, o son muy recurrentes o persisten por más de unos días, los pacientes estén en la capacidad de reconocer esos patrones y asistir a un centro de salud para recibir atención médica. De entrada, esto implica tener acceso a fuentes de información públicas confiables (por ejemplo, del Ministerio de Salud) y la existencia de farmaceutas entrenados, capaces de asesorar adecuadamente a la población; esto hoy es muy escaso en Colombia y no está reglamentado de manera apropiada. Segundo, se requiere conciencia de la población sobre cómo el sistema de salud es de todos y debemos cuidarlo, al mismo tiempo que la salud de cada uno es, en buena parte, responsabilidad de cada uno. En ese sentido, es bastante preocupante, por ejemplo, que en una encuesta realizada recientemente por EConcept y Connecta, casi el 20 % de los encuestados diga que está bien acudir al sistema, aun sabiendo que no se necesita. Peor aún, existe más de un 10 % que reconoce que está bien hacerse el enfermo, acudir al sistema y obtener una incapacidad para no asistir al trabajo o al estudio. Así, no es sorprendente que el pago por incapacidades está creciendo en los últimos años a ritmos superiores al 20 % anual, cifra absolutamente insostenible para cualquier sistema de salud.

Por eso, un reciente estudio realizado por EConcept para la Andi encuentra que una adecuada política de autocuidado, que contenga los pilares que se mencionaron arriba, podría ahorrar, en un escenario conservador, un billón de pesos anuales al sistema de salud, que, sumados a la descongestión, se traducirían en mejor atención para todos y en menores impuestos futuros para todos los colombianos.

Otro ejemplo muy diciente de la importancia de políticas de autocuidado adecuadas como las que se han mencionado acá es el uso inapropiado de antibióticos y otros medicamentos. La mala práctica relacionada con la toma de antibióticos ha generado en varias partes del mundo (incluyendo Colombia) una resistencia microbiana que está poniendo en peligro logros importantes de la humanidad en la lucha contra infecciones que, en el pasado, mataban millones de personas, como aquellas relacionadas con las bacterias o patologías de origen viral (como el VIH), por mencionar solo algunas.

En últimas, es hora de que todos, es decir las personas, el Gobierno y los actores del sistema de salud, nos pongamos las pilas en materia de autocuidado para garantizar nuestro propio bienestar y el futuro de un sistema de salud que ha sido uno de los principales logros en materia de equidad que ha tenido Colombia en los últimos 30 años. De este modo, en el marco del 26.° Foro de la Salud que se llevará a cabo entre el 21 y el 23 de octubre, invito a todos los colombianos a que hablemos sobre el autocuidado y su importancia. Hablemos

sobre cómo podemos mejorar nuestra salud y la de nuestro sistema. Cuando yo me cuido, yo cuido de mi sistema.

MAURICIO SANTA MARÍA S.
* Exministro de la Protección Social y actual socio de EConcept AEI.

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