El NSEP: Una propuesta para la educación pública media y superior

El NSEP: Una propuesta para la educación pública media y superior

La idea es ampliar la agenda actual y proponer para el nuevo PND metas ambiciosas e innovadoras.

28 de noviembre 2018 , 06:22 p.m.

El movimiento estudiantil puede proponer que sus demandas de mayor financiación de la educación pública garanticen tasas de matrícula en educación media y superior un tercio mayores que las actuales (es decir, pasar de 50 al 65 %), priorizando el mundo urbano popular, rural y rural disperso.

Se necesita, además de medio punto adicional del PIB –es decir, unos 5 billones de pesos al año–, una propuesta de destinación estratégica de esos recursos que implica reformas estructurales. Esto podríamos llamarlo Nuevo Sistema de Educación Media y Superior Pública (NSEP).

La idea es ampliar la agenda actual que los estudiantes y profesores han llevado a la mesa de negociación con el Gobierno, además de proponer para el nuevo Plan Nacional de Desarrollo (PND) metas ambiciosas, innovadoras e incluyentes. La agenda se centra hoy en nuevos recursos para los procesos de mejoramiento de las universidades públicas del modo como ellas decidan adelantarlos en el marco de su autonomía. Y, sin duda, eso se requiere para cubrir el déficit actual.

Sin embargo, adicionalmente debería aspirarse al menos a: i) ampliar la matrícula en las 61 universidades públicas e institutos tecnológicos existentes en unos 150.000 nuevos cupos; ii) crear una red de nuevas universidades regionales (20, para decir algo) con otros 300.000 cupos; iii) fortalecer la formación titulada del Sena con 150.000 estudiantes adicionales, y iv) ampliar radicalmente la educación media y transformarla, mejorarla y articularla con la educación superior, para atender a 500.000 estudiantes de colegio de grados 10 y 11, y que vayan haciendo sus carreras mientras se hacen bachilleres.

Para eso, las carreras profesionales tecnológicas y universitarias deberían ser modulares, con sistemas de articulación y transferencia. Es decir que un estudiante puede hacer los últimos años de su carrera en universidades de excelencia en las capitales y la parte inicial desde el colegio o en universidades y centros de formación cerca de sus lugares de origen. El último tramo de la carrera se haría regresando a los territorios de origen a realizar un semestre de servicio social y aprendizaje. Y la formación tecnológica y la universitaria tendrían que estar más integradas y homologarse fácilmente.

Si el estudiante se tiene que trasladar a vivir a otra ciudad distinta a donde estudió la media, el NSEP contaría con un sistema de becas de sostenimiento y recursos de bienestar estudiantil. Además, debería establecer sistemas de admisión especial que garanticen un 25 % de cupos preferentes a población de zonas rurales dispersas y territorios étnicos a nivel de corregimiento, junto con un 50 % de cupos preferentes a población de zonas rurales, en general, y urbanas marginales. Asimismo, la pertinencia de las carrearas ofrecidas debe cambiar drásticamente para atender las realidades territoriales.

También habría que castigar la oferta de universidades privadas de garaje, para hacer que la calidad realmente suceda. Lo que implica más inspección y vigilancia frente a esos negocios camuflados de instituciones educativas y comenzar por prohibir que los recursos del Icetex sigan yendo a instituciones sin acreditación de alta calidad.

Sin duda es una propuesta con costos. Quizás unos dos billones de pesos en 2019, y seguir subiendo hasta llegar al medio punto del PIB adicional que se requiere. Pero se puede financiar. Por ejemplo, con regalías (departamento que quiera nueva universidad, que las aporte), con más recursos para el Sena, con cosas como el mecanismo Zomac para ampliar la infraestructura de universidades públicas, destinando parte de lo que se ha pensado para Generación E convertido en fuente para sostenimiento y bienestar, o reduciendo los excedentes del Icetex y trasladándolos a este nuevo sistema público, como lo han sugerido los estudiantes.

Las reformas legales que se requieren (a la Ley 30, que rige la educación superior, al Sena y al Icetex, principalmente) son posibles. Y, de hecho, ya se han aplicado todas estas ideas a pequeña escala, como en los mejores Ceres, en el Peama de la Universidad Nacional, en la articulación del Sena con la educación media, o en el caso de Bogotá con la media fortalecida y el grado 12 opcional. Pensar más allá de las voluntades que se han puesto sobre la mesa y aprovechar la coyuntura de aprobación del nuevo PND llevaría al Pacto por la Educación que el Gobierno ha manifestado interés en propiciar, pero que sigue sin verse.

* Coordinador Nacional Educapaz
@Óscar Sánchez

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