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Vuelven los trebejos

Vuelven los trebejos

Del 24 de noviembre al 21 de diciembre se jugará en Dubai el match por el campeonato mundial.

24 de noviembre 2021 , 08:00 p. m.

Sin confirmar sí lo digo: ni sumando las fortunas de los grandes magnates Bernard Ar-nault, Jeff Bezzos, Elon Musk, Mark Zuckerberg, Bill Gates y el pensionado Domínguez, servidor de usted, sería posible inventar un juego tan bello y eterno como el ajedrez.
Es tan antiguo que el poeta Ovidio, nacido antes de Cristo, en El arte de amar, sugiere a las mujeres utilizar el ajedrez como instrumento de seducción.

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Este deporte dio lugar al primer gran conejo de la historia: el rey para el que fue inventado le pidió a su creador que pasara la cuenta, pero cuando sus matemáticos accionaron el ábaco descubrieron que no había con qué pagarla. El rey se fue de cacería.

La apertura anterior valga para recordar que del 24 de noviembre al 21 de diciembre se jugaré en Dubái el match por el campeonato mundial. Moverán los trebejos el campeón, el noruego Carlsen, un encanto de tipo al que Carreño le pondría cinco en conducta, y su rival ruso Nepomniachtchi.

La alusión al venezolano Carreño, el de la urbanidad, se debe a que Carlsen ganó una partida porque a su rival chino, Ding Liren, número tres del mundo, se le cayó el sistema y perdió por tiempo.

A la siguiente partida, Carlsen entregó la dama y luego declinó para restablecer la paridad. Esto le valió el premio 'Svetozar Gligoric al juego limpio'.

La noticia del match por el título escasamente ha aparecido en el pasa de los diarios. Lejos estamos de 1927, cuando el entonces fundador de EL TIEMPO, Alfonso Villegas, amante del ajedrez, publicó en primera página las partidas del match por el mundial que jugaron en Buenos Aires Alejin y el cubano Capablanca. ¡Oh, tiempos, mis amores!
Claro que cuando Alejin estuvo en Bogotá, en 1939, volvió papilla a Villegas en unas simultáneas. Ni siquiera le ofreció tablas a semejante devoto del ajedrez.

Ojalá se repitiera la historia del match que jugaron en 1972 el soviético Spassky y el gringo Fischer. En esa época, el maestro Boris de Greiff transmitía por Caracol las partidas, jugada por jugada. Yo hacía lo mismo por Todelar.

El maestro Boris ya no nos acompaña, pero yo repetiría transmisión del mundial Carlsen-Nepo, quienes idolatran el ajedrez como se quiere a la mujer del prójimo.
Admito que transmitir ajedrez es tan emocionante como narrar un estornudo, pero oigo propuestas.

OSCAR DOMINGUEZ GIRALDO

(Lea todas las columnas de Óscar Domínguez Giraldo en EL TIEMPO, aquí)

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