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Un tsunami llamado Ancón

Un tsunami llamado Ancón

Hace 50 años, un terremoto musical sacó del bostezo la parroquia colombiana con tres días de rock.

25 de junio 2021 , 11:38 p. m.

Hace cincuenta años, un terremoto musical sacó del bostezo la parroquia colombiana con tres días de rock los días 18, 19 y 20 de junio. El epicentro fue el territorio de Ancón, en jurisdicción de La Estrella, al sur de Medellín. ‘Paz y amor’ era la obvia divisa del encuentro, una copia municipal del festival neoyorquino de Woodstock.

La Iglesia hizo la publicidad del encuentro de los mechudos que vivían en olor de cannabis. Tulio Botero Salazar, arzobispo de Medellín, le colgó el inri de fruta prohibida. Ese baculazo garantizó el éxito de la función.

“Siquiera se murieron los abuelos”, se leía en grafitis que reproducían versos de Robledo Ortiz.

Al alcalde de Medellín, Álvaro Villegas Moreno, de 35 abriles, le costó el puesto la audacia de darle el beneplácito a semejante despelote. Se le vino encima todo un alud de críticas.

Las madres trataron de esconder a sus hijas. No querían que se ‘perdieran’ en un escenario anárquico como el de Ancón repleto de individuos de dudosa reputación. En muchos de ellos estaba parte de la futura dirigencia. Incluido Juan Luis Mejía, exrector de la universidad Eafit.

Por la calidad y cantidad de los cacaos del periodismo que asistieron se podría medir la dimensión del sacudón que provocó la fiesta. Cubrieron el evento Gloria Valencia de Castaño, el ‘Comino’ Arturo Abella, Hernando Santos Castillo, Germán Castro Caycedo, Henry Holguín, Elkin Mesa, quien por esos días estrena su novela Los muros no dejan ver.

Este aplastateclas hacía su primer cubrimiento fuera de Bogotá. A Ancón fui a templar con mi novia, pero tuvimos que huir porque un grupo de marihuaneros me quería incautar la frágil dama.

El inspirador del festival fue un joven de la primera fila de la resistencia contra el establecimiento, Gonzalo Caro, Carolo, de 22 años. La idea del Woodstock a la criolla se le ocurrió en un viaje de ácido.

La meta era “cambiar los conceptos que se tienen sobre el papel de las instituciones, que el Estado sirva a la comunidad, no a los intereses de una minoría. Que el poder esté en manos de los capaces, no de los vivos o habilidosos”, sintetizó el profeta Carolo ahora convertido en ‘proustático’ defensor de la causa de los animales.

Otros activistas de Ancón hace tiempos regresamos al bolero y a la bohemia con agua aromática.

Óscar Domínguez Giraldo
oscardominguezg@outlook.com

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