Sapos modelo 2019

Sapos modelo 2019

El sapo de siempre mata (delata) y después averigua. Sabe que de la calumnia algo queda.

11 de febrero 2019 , 07:00 p.m.

Informantes, los llaman en la nueva semántica oficial. A espaldas de las ranas, Mockus prefiere el eufemismo “croactivos”. En pésimo latín son los ‘Batracius colombianesis’.

Los podemos uniformar con la voz ‘sapos’. En nuestro medio se dan silvestres. De lejos, hay más de un millón de estos especímenes del zoológico nacional que tampoco cobran.

No dejar morir el arte de mentir, sugería el cascarrabias del Mark Twain, quien no resistiría una frase corta con tres verbos en infinitivo. (Disculpas, Mr. Mark).

Estos lapsus humanos de ojos saltones y boca como una alcantarilla cambian el débil mentir por el sustancioso y dañino calumniar. Conjugar ese verbo, llevarlo a la práctica, les sube las defensas.

Los sapos de la era “del que dijo Uribe” no croan, avientan. Se sacan el chicharrón de la boca para decir esto, aquello o lo de más allá de sus prójimos.

El sapo de siempre mata (delata) y después averigua. Sabe que de la calumnia algo queda.

Sueltan un rumor –mejor si es falso– y levitan de la felicidad. Invitan a trago a sus escuchas.

No aceptarían un cielo donde no haya colegas correveidiles. Se aburrirían como ostras en el plato de un restaurante de hartos trinchetes.

Si los informantes que están buscando con lupa oficial para defensa de “mi patria colombiana” son de temer, los sapos son de huir despavoridos de ellos. Todos los hemos padecido.

Soy capaz de arruinarme comprando un Waze que permita detectar sapos (y espero no estar calumniando a los sapos que nos regalan su pacífica sinfonía). Nos merecemos el regalo de pasar a años luz de sujetos de semejante calaña.

Muchos hicieron la primaria en ese despreciable oficio aventando al nerd del curso (no saben que ese nerd podrá ser su jefe). Los sapos son los precursores avanzados de las fake news o noticias falsas, las siete plagas de Egipto en una.

Croactivos, no sapos, llamaría a quienes filtraron el comentario del canciller Carlos Holmes Trujillo de que quiere ser cabeza de león, no cola de ratón. Desea redondear la faena que dejó trunca su ilustre taita. Elemental, queridos Watsons.

Espero que Bolton, secretario de Defensa norteamericano, no pida en extradición a este moreno si digo que se ‘sapió’ a sí mismo al cañar con que sembrará cinco mil soldados en la tierra del país del Sagrado Corazón para asustar al vecindario veneco.

www.oscardominguezgiraldo.com

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