Romería a Manrique

Romería a Manrique

Practico la religión de la nostalgia, esa inútil pero amable memoria al revés.

30 de junio 2019 , 11:30 p.m.

Hasta el papa Francisco sabe que por estos días de junio, todos los caminos no conducen a Roma, sino al barrio Manrique, en Medellín, el Vaticano del tango.

Dateado por mi propio Espíritu Santo, sé de buena tinta que durante su visita a Medellín, al pontífice le habría encantado ir en romería a conocer las dos estatuas que Gardel tiene en la Bella Villa: la del aeropuerto Olaya Herrera, donde murió el Zorzal en un choque de aviones que hicieron tastás en tierra el 24 de junio hace 84 años, y la de bronce que hay en la tangovía de Manrique.

El che Francisco habría tarareado la letra del tango ‘Volver’, de Gardel y Le Pera, que está dibujada en las escaleras ubicadas a espaldas del cantor.

Soy de los sujetos que, siempre en junio, hacen peregrinación al viejo barrio. Practico la religión de la nostalgia, esa inútil pero amable memoria al revés que nos devuelve la película.

Por estas calendas se repiten en Medellín lugares comunes, como que Gardel cada día canta mejor, que el Mudo nació en Toulouse (Francia), así a este país no le dicte reclamar esa paternidad; que no, que nació en Tacuarembó (Uruguay), y muestran la fe de bautismo. A los escépticos les enseñan de lejitos un pedazo del avión en que murió el artista.

Los defensores de la tesis de la uruguayyyyización de Gardel regalan esta frase suya a un periódico uruguayo: “... ya que insiste, nací en Tacua-rembó”.

Pero la polémica y la leyenda continúan. Ni Borges fue ajeno a la controversia y en 1963, en charla con Álvaro Castaño Castillo, de la HJCK, nacionalizó francés a Carlitos, como le decimos los igualados.

En la clandestinidad, Borges cantaba el tango ‘Polvorín’, de Gardel, que le gustaba. Y una vez, lo confesó el mismo Borges, su madre, doña Leonor Acevedo, y él se pusieron a berriar escuchando tangos.

Mi romería incluye la Casa Gardeliana, que queda ahí no más. Los pasos terminan en el café Alaska, que nació hace 82 años. Subo al segundo puso, sin ascensor, y le pido el favor a Gustavo Rojas, el mandamás, que se deje venir con ‘Cambalache’.

La vieja canción tiene razón: “El mundo fue y será una porquería...”. Lo digo porque la víspera, el Congreso se le hizo el loco al estatuto anticorrupción. No querían ponerse la soga al pescuezo.

ÓSCAR DOMÍNGUEZ GIRALDO

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