‘Me’ tampoco

‘Me’ tampoco

Interpreto la nota de doña Aura Lucía como un aval para volver por nuestros fueros galantes.

07 de octubre 2019 , 07:00 p.m.

Reciente columna de Aura Lucía Mera en El Espectador (‘No más Me Too’) me quitó un piano de encima. Lo digo porque desde que irrumpió el libertario movimiento, el eterno femenino tiene apabullado al fugaz masculino.

Ya no se puede pecar ni con las ganas ajenas porque te empapelan. Echarle una mirada golosa a la “dulce enemiga”, como diría don Quijote, puede poner en peligro la integridad del artista.

El club de mirones que orienta nuestro gurú, don Abundio, está en vías de extinción. La columna de doña Aura Lucía nos tira una tabla de salvación.

Con tanta denuncia en contra de machos alfa a los que se les va la mano a la hora de arrastrar el ala, casi he sentido recortado el derecho al libre desarrollo de mi personalidad

Así los que peinamos canas hace rato tengamos que decir con Felio Andrade Manrique: si no me alcanza para la fidelidad, mucho menos para la infidelidad.

Con tanta denuncia en contra de machos alfa a los que se les va la mano a la hora de arrastrar el ala, casi he sentido recortado el derecho al libre desarrollo de mi personalidad. No más pensar que pude haberme excedido me eriza, como diría Amparito Grisales.

Loado sea Jehová, pero el señor Alzheimer no me trae a la memoria ningún comportamiento anómalo. Si incurrí en algún exceso, fue a mis espaldas.

Hasta donde me alcanza la memoria, las canitas al aire que me eché fueron ganadas en franca lid. Tampoco han sido muchas porque nunca fui la bragueta más rápida del oeste, como suele jactarse mi vecino de página, el poeta Jotamario.

He debido empezar por hacer una perentoria declaración de principios: siempre que el varón domado, a cualquier título, incurra en excesos contra la fragilidad femenina, que le den la cárcel por cárcel. Duro y a la cabeza.

En tiempos del Me Too, la razón está siempre del lado de ellas. Y está muy bien, sobre todo si hay pruebas irrefutables, como que el crío nacido de una kamasútrica despelucada sacó el mismo jarrete del prominente depredador sexual.

Interpreto la nota de doña Aura Lucía como un aval para volver por nuestros fueros galantes. Ojalá a las feministas no se les devuelva hasta el primer tetero con la columna de marras.

“Y ya para terminar por hoy”, recordaré la anécdota de Luis Miguel Domínguez, perdón, Dominguín, quien terminada una faena de alcoba con Ava Gardner, empezó a vestirse.

La utopía que dormía desnuda le preguntó al mataor: ¿Adónde vas? A contarlo, fue la respuesta. ¡Y olé!

www.oscardominguezgiraldo.com

Empodera tu conocimiento

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.