Secciones
Síguenos en:
Los osos también cumplen años

Los osos también cumplen años

No dejé el periodismo ni me echaron los Pavas porque Dios es grande.

28 de abril 2021 , 09:25 p. m.

Hace cuarenta y un años, en 1980, por estas calendas de abril, el M-19 pateó sin compasión la urbanidad del venezolano Carreño y se tomó la embajada de la República Dominicana.

Nada de buenas maneras ni de Chanel: llevaban encima pachulí, sudaderas que apestaban y plomo ventiado. Al terminar el secuestro de diplomáticos (27 de abril) incurrí en un oso periodístico que todavía me quita el insomnio.

Habíamos montado guardia hasta tarde en Villa Chiva, la ciudadela levantada cerca de la sede diplomática. El desenlace se veía venir.

Pero el comandante Uno, Rosemberg Pabón, y sus poco alegres muchachos no evacuaron como amenazaron que lo iban a hacer. Muchos nos asilamos en un bar de mala muerte.

Y se nos fue la mano en lo que se acabó –y después sobró– en las bodas de Caná: el vinillo. Este servidor de tintos quedó ‘placidadominguezmente’ dormido. Lo confieso a manera de penitencia.

En la mañana, una voz varonil dijo de pronto por teléfono en el purgatorio del guayabo: “Los muchachos se fueron para Cuba. Te dejaron saludos”. Me lo decía, irónico, Juan Darío Lara, mi compadre y jefe en Radio Súper.

No dejé el periodismo ni me echaron los Pavas porque Dios es grande.

Pero siempre he tenido la suerte del novato en el juego de cartas, o del fotógrafo chambón que toma el mejor mono. En este acabadero de ropa llamado mundo, unas son de cal y otras de arena.

Tres años después, en abril de 1983, por coqueta invitación, no hubo secuestro, me correspondió hacerle la última entrevista al fundador del M-19, Jaime Bateman.

Lo he contado, pero no en pandemia: el mismo guerrillero samario, con su nariz a lo Cyrano de Bergerac y su bigote de cantante de boleros, me abrió la puerta del apartamento en El Rodadero de Santa Marta, donde se realizó la entrevista.

Eso fue el 26 de abril. El anfitrión gastó sancocho de sábalo y cerveza, quién sabe con cargo a qué secuestro. O atraco.

Dos días después, Bateman volaría en una avioneta a Panamá, donde iniciaría diálogos con el gobierno de Belisario Betancur, previa mediación del nobel García Márquez. La avioneta en que viajaban se accidentó. Murieron todos los ocupantes.

El proceso con el M-19 terminó felizmente bajo el gobierno de Virgilio Barco. Loado sea Alá. Y colorín colorado...

Óscar Domínguez Giraldo

Más de Óscar Domínguez Giraldo

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.