La nostalgia pasó por aquí

La nostalgia pasó por aquí

Haya Nobel o no, al llenar un registro de hotel ya sé qué poner: Me gocé a Serrat.

24 de marzo 2019 , 11:33 p.m.

A un español le preguntaron su definición de nostalgia y respondió: Vi torear a Manolete. Si me formularan la misma inquietud, diría que vi cantar a Serrat.

Serrat les puso banda musical, mínimo, a dos generaciones. Suena exagerado, pero una hipérbole más no le quitará el sueño al mundo.

Así me acusen de contar plata delante de los pobres, confieso que rompí el marrano y fui a verlo desde la aristocracia de gallinero del teatro de la Universidad de Medellín.

Éramos más los veteranos, claro. Mucho abuelo radiante en los tendidos; con superávit de arrugas de tanto hacer camino al andar, dicho con metáfora serratiana; que no falten pategallinas, códigos de barras sobre el labio a manera de tardías condecoraciones.

No solo ese es el público del catalán. Se dejaron ver audacias menores que heredaron el virus Serrat de sus mayores. Quienes empezamos a desaparecer no somos egoístas; pa’ todos hay.

Como el juglar va por los 75, nos preocupaba que en vez de un fa diera un re, un si en vez de un do. Falso positivo. En su voz, imaginación, memoria, poesía, no ha empezado a ocultarse el sol. El tumbao que tiene al caminar es solo un segundo más lento.

Celebrábamos los 48 años del álbum ‘Mediterráneo’. ¿Por qué no esperar a los 50, un número redondo? Lo que puedes celebrar hoy no se lo dejes al azar de mañana. Y si llega el mañana, repites celebración. La vida es fiesta permanente.

El papa Francisco no tiene que invitarme a tomar mate. Me doy por bien servido con el fabulista que tiene el Mediterráneo por la esquina de su barrio. Los demás mares son riachuelos tributarios del suyo. De los mares, dijo en una canción que nos conmovió que son una vergüenza. Plástico: manos fuera de los océanos.

Ojalá algún rostro de madera de la academia sueca que adjudica el Nobel haya estado de incógnito en la gradería, como esos voyeristas del balón que buscan promesas futbolísticas. Serrat ha hecho méritos para mejorarle el currículo al premio.

La Academia podría aprovechar para desatrasarse este año cuando adjudicarán dos nobeles. Nos perjudica algo el hecho de que se lo dieron a su colega Bob Dylan.

Haya Nobel o no, al llenar un registro de hotel ya sé qué poner: Me gocé a Serrat.

ÓSCAR DOMÍNGUEZ GIRALDO

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