Entre la política y el ajedrez

Entre la política y el ajedrez

Hoy Villegas habría viajado a Londres para seguir el Mundial de Ajedrez entre Carlsen y Caruana.

14 de diciembre 2018 , 07:34 p.m.

Como tenía las siete vidas del gato, Alfonso Villegas Restrepo, nacido en Manizales en una familia conservadora, fundó el Partido Republicano, que no pelechó pero sirvió de inspiración a los creadores del Frente Nacional.

Se dio un sabático de seis años en Nueva York; según Alberto Lleras, recibía a sus invitados en la cama... y amaba el ajedrez.

A los 16 años peleó en la guerra de los Mil Días, fue general de la República, fundó EL TIEMPO y La República. Literato y abogado del Rosario, sobrevivió a duelos con revólver 38 largo, el último de los cuales se realizó en los campos de golf del Country Club contra un parlamentario conservador que cuestionó su honestidad.

De estar en este valle de lágrimas hoy, Villegas habría viajado a Londres para seguir el Mundial de Ajedrez que disputaron el campeón Magnus Carlsen y el italonorteamericano Fabiano Caruana. Las primeras doce partidas quedaron en tablas. Carlsen retuvo el título en el azar de las partidas rápidas, algo así como una definición por penaltis en fútbol.

La devoción del caldense por el juego que vino de la India a lomo de cobra era tal que contrató los servicios de una agencia que le enviaba por cable las partidas que disputaron en 1927 en Buenos Aires el ruso Alejin y el cubano Capablanca.

En el 27 ya había vendido EL TIEMPO a quien sería su cuñado y presidente de Colombia, Eduardo Santos.

En su libro Jaque al olvido, el fallecido maestro Boris de Greiff cuenta que las partidas del match Alejin-Capablanca se publicaron en primera página de EL TIEMPO, a instancias del fundador.

Años después, en 1939, cuando el campéon Alejin visitó Bogotá, Villegas sería uno de los 33 derrotados en la serie de simultáneas. Jugar simultáneas es tan exigente como hacer el amor varias veces al mismo tiempo.

El duelo contra el ruso empezó a definirse cuando al final, el monarca negro de Villegas se fue quedando arrinconado y solo, como antes se había quedado solitario en el “canapé republicano”, como lo recuerda el historiador Enrique Santos Molano.

La partida empezó con la trillada apertura peón rey, pero al final, al republicano Villegas se le atragantó un alfil que se comió. No captó que era un regalo “envenenado” del forastero soviético. No hay almuerzo ni sacrificio gratis de una pieza en política ni en ajedrez.

Sal de la rutina

Más de Óscar Domínguez Giraldo

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.