El encanto de decir no

El encanto de decir no

No soy monedita de oro pa’ gustarle a todo el mundo. No les quito más tiempo.

12 de julio 2019 , 07:53 p.m.

No sé manejar carro, no sé cocinar, no entiendo la teoría de la relatividad de Einstein, no he ido a Disneylandia pero tampoco pienso volver, no debo plata, no sé sánscrito, no me gusta el sushi.

No le tengo bronca a la vida, no celebro mi cumpleaños, “no tengo quejas de la ternura”, no sé mucho de música clásica pero sí algo de la Sonora Matancera, no tengo pedazos del avión en el que se mató Gardel, no he tenido la casa por cárcel, no pienso ser el más melancólico del cementerio, no toco guitarra.

No me sé todas las estrofas del himno nacional, y las que sé no las entiendo; no he hecho cruceros, no he escrito cuentos ni novelas, no me he ganado ningún premio, no he habilitado química, física y trigonometría de sexto de bachillerato.

No manejo WhatsApp (parceros, no insistan), y no estaré vivo para cubrir la noticia del fin del mundo

No me ha faltado un carajo; es más, diría que me ha sobrado. No he dejado los vicios, estos me han dejado a mí.

No peleché como estudiante de periodismo en la U. de Antioquia y me tocó volarme de la casa para no graduarme de Bon Bril; no fui payaso, titiritero, mago o maquinista de tren, destinos que soñaba de niño.

No sé dónde me habría metido si algún amor platónico como Brigitte Bardot o Marilyn Monroe me hubieran dicho que sí, no entendí nunca el misterio de la Santísima Trinidad.

“No se puede torcer el destino como débil varilla de estaño”.

No me perdí la llegada del gringo a la Luna, no me traman la reencarnación ni el mar, que me los pueden dar en plata; no he sido lo suficientemente agradecido con las personas que me han dado una mano.

Dizque periodista, no les hice preguntas a Borges, García Márquez, el médico nobel Christian Barnard, Jimmy Carter y Ronald Reagan, cuando me topé con ellos.

No fui capaz de ganarle al excampeón mundial de ajedrez Boris Spassky, no he usado Medicasp, no compro nada por internet, no me gusta hacer cola, no creo en las rebajas descomunales que ofrecen, no sé si tales ‘gangas’ son aprobadas antes por autoridad competente. Deberían.

No soy monedita de oro pa’ gustarle a todo el mundo, no manejo WhatsApp (parceros, no insistan), y no estaré vivo para cubrir la noticia del fin del mundo. No les quito más tiempo.

Sal de la rutina

Más de Óscar Domínguez Giraldo

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.