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Baudelaire y Angulo

Baudelaire y Angulo

El uno parece la encarnación del otro.

12 de abril 2021 , 07:42 p. m.

El poeta Charles Baudelaire y el maestro Guillermo Angulo nacieron el mismo día del mismo mes: 9 de abril. Claro que ‘monsieur’ Charles nació hace 200 años en París. Murió temprano, a los 46 abriles con sus aguaceros pluscuamperfectos. Angulo ‘acigüeñizó’ en Anorí, Antioquia, donde pegó su primer berrido hace 93 años.

Baudelaire también fue ensayista y crítico de arte... Como traductor, llevó a la canasta familiar francesa a Edgar Allan Poe. El uno parece la encarnación del otro.

Angulo, quien diariamente reencarna en sí mismo, ha sido fotógrafo, cinematografista, diplomático, periodista, cronista, orquideólogo, gocetas; a los 90 años, de una vez fue abuelo, bisabuelo y tatarabuelo de Martín.

A Baudelaire lo conocí por sus ‘Flores del mal’. A Angulo lo padecí como director y editor de Ciudad Viva, extinguido periódico de la Alcaldía de Bogotá.

A ‘monsieur’ Charles, su colega Paul Verlaine lo incluyó entre los poetas malditos. Al parisino se le iba la mano en excesos. Angulo se excede en corregir y desguazar textos que llegan a sus manos, así sea una fórmula médica. Enseña con una sonriente orquídea en la mano.

A Charles Pierre lo secuestró la poesía para siempre. Murió en olor de ella.

Al maestro Angulo lo secuestraron las Farc, a las que les corregía sus barrabasadas ideológicas. Les encimaba clases de inglés e italiano. En reciprocidad, los tipos le permitían ‘cazar’ orquídeas. En “lafar” se dio el síndrome de Estocolmo al revés.

A Baudelaire alguien lo llamó “Dante de una época decadente”. A GAP, el nobel García Márquez lo llamaba Angulete. El presidente Betancur lo puso a escoger doce amigos para que acompañaran a Gabo a la capital sueca.

De su amigo caribe, el abuelo Angulo comparte esta cartilla: “Ser buen escritor consiste en escribir una línea y obligar al lector a leer la siguiente”.

Baudelaire opinaba que la contradicción debería considerarse entre los derechos del hombre. Influyeron en él Teófilo Gautier y Joseph de Maistre, quien le enseñó a pensar. Angulo levita cuando piensa en el ensayista mexicano Alfonso Reyes y en el botánico Aimé Bonpland.

Baudelaire le lleva poemas de ventaja a Angulo. El hijo de la Negra Peláez, como le dice, lo aventaja en una pandemia y en miles de orquídeas cultivadas.

Angulo confiesa que le gustaría reencarnar en un gato. Baudelaire escribió: “Ven, mi bello gato, a mi corazón amoroso...”.

ÓSCAR DOMÍNGUEZ GIRALDO
www.oscardominguezgiraldo.com

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